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  SOCIEDAD    
Los adolescentes prefieren estar solos a la hora de consultar sobre sexualidad
Según una investigación, los jóvenes argentinos no reciben la atención adecuada cuando realizan consultas en hospitales ya que se inhiben al preguntar frente a sus padres. Por otra parte, los médicos señalaron que para ellos es mucha responsabilidad dar información sobre el tema.

Los adolescentes argentinos manifestaron que

no reciben la atención adecuada cuando realizan consultas sobre sexualidad en los hospitales, a donde les exigen concurrir con sus padres y los médicos señalaron que para ellos es mucha responsabilidad dar información sobre el tema.

Estas conclusiones se obtuvieron de una investigación que inició en la Argentina el Consorcio Nacional de Derechos Reproductivos y Sexuales (CONDERS) a partir de la sanción de la ley 25.673 de Salud Sexual y Reproductiva, para verificar si se aplica esa norma.

La representante del Foro por los Derechos Reproductivos, Marta Rosenberg, dijo que uno de los aspectos que prevé la ley es la privacidad en la consulta de los adolescentes, un tema fundamental porque de lo contrario se inhiben de realizar las preguntas que les permitan resolver sus dudas.

En este sentido, dijo que "todavía hoy y pese a la legislación vigente a los chicos se les exige que concurran acompañados a la consulta".

"La adolescencia no es cualquier momento de la vida. En esa etapa se cristalizan muchos hábitos y configuraciones sexuales que pesarán para siempre", dijo Marta Rosenberg, que es responsable junto a Mabel Bianco, de la investigación sobre Salud Sexual y Reproductiva.

Ese relevamiento, denominado "La adolescencia: sus derechos y sus prácticas de sexualidad saludable", se elaboró en base al monitoreo que realiza en forma constante el CONDERS en hospitales y centros de salud de todo el país, a pacientes que concurren a los hospitales y a los médicos y otros profesionales de la salud.

Eleonor Faur, representante del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), consideró que "entre la ley y los derechos y la protección real de las personas hay una brecha que debemos cubrir con información y conocimiento".

Según el estudio, en Córdoba en 2005 se detectó que sólo se le prescribían anticonceptivos a los jóvenes y adolescentes que tenían hijos, siendo casi inusual que los que no tenían hijos consultaran al servicio.

Mientras que a los menores de 17 años no se le brindaban anticonceptivos, sin acompañamiento o autorización.

En Mendoza, en 2006, todavía se solicitaba una edad mínima o el consentimiento de los padres para atender a los adolescentes, a pesar de que tales restricciones no existan en la legislación provincial y nacional, revela la investigación de Alejandra Brener y Gabriela Ramos, publicada en uno de los cuadernillos presentados por el CONDERS.

En Formosa, según el monitoreo social de CONDERS, de un total de 221 encuestas a adolescentes (83 menores de 15 años y 138 mayores de 15), el 76% admitió no haber consultado sobre su salud sexual y reproductiva.

Sólo el 23% lo hizo alguna vez y el 1% restantes no contestó, completa el informe publicado por CONDERS.

En esa provincial, el estudio determinó que la principal causa de la falta de consulta tanto de parte de los varones como de las mujeres era que debían hacerlo con un adulto.

Según el monitoreo, en encuestas realizadas en escuelas sectores medios urbanos de esa provincia la demanda de privacidad es muy importante, y es mayor entre los menores de 15.

A su vez, la investigación indaga entre los profesionales de centros asistenciales los que fueron consultados acerca de la legislación vigente y es notorio el grado desconocimiento o equívocos que manifiestan.

En la Ciudad de Buenos Aires, los adolescentes "tienen un exceso de información pero la calidad, la sistematización que permita la apropiación de la misma" no es la adecuada, según el estudio, que considera que se necesitan "espacios de reflexión y análisis" de la información.

En tanto, "los médicos no perciben la solidez de las garantías legales que protegen los derechos de la niñez y adolescencia y señalan que es un responsabilidad muy grande para el pediatra proveer la información sobre Métodos Anticonceptivos (MAC)", según la publicación.

Los profesionales mendocinos manifestaron "temor a una demanda legal si trabajan los temas que aborda la ley sobre todo si se trata de menores".

En tanto, en Neuquén hay un conocimiento de la existencia de la Ley pero no de su contenido.

Las autoras de la investigación concluyeron que la patria potestad no debe ser utilizada para coartar el derecho de los niños, niñas y adolescentes a la vida, a la información y a la educación y a la salud.

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Crece la cantidad de divorcios y cae la de matrimonios

Esa situación se da tanto en la Capital Federal como en la provincia de Buenos Aires. En la ciudad de Santa Fe se duplicó la cantidad de separaciones en relación a los casamientos. Las estadísticas del amor y el desamor en el país.

Acaso para reafirmar las conclusiones de un reciente estudio de investigadores de la Stony Brook University de Nueva York, el amor y la pasión de los primeros momentos en la pareja sólo persisten en una pequeña minoría.

A pesar de los dichos de poetas y escritores del corazón, que se afanan por darle duración eterna, y de algunas exitosas excepciones que confirman la regla, los sentimientos en la pareja suelen asemejarse al tiempo, que pasa inexorablemente.

La realidad es que el amor no sólo se acaba a partir del primer año de convivencia en nueve de cada diez matrimonios -según el estudio y la experiencia de muchos de los implicados en sus azarosos designios-, sino que en una creciente cantidad de casos termina en divorcio.

En Argentina, esa realidad comenzó a concretarse a partir de junio de 1987, cuando entró en vigencia la ley de 23.515, que habilitó la ruptura del vínculo matrimonial.

Por entonces, las estadísticas de organismos públicos y entidades privadas coincidían en que uno de cada tres matrimonios se divorciaba.

En los primeros años de vigencia de la norma, la mayor parte de los divorcios tuvo que ver con la regularización de gran cantidad de separaciones de hecho y para resolver "temas legales" postergados por falta de normas que permitieran hacerlo.

Veinte años después, ya sin la incidencia de situaciones postergadas a la espera de legislación adecuada, la realidad muestra que la proporción de divorcios sigue en aumento.

Según las evaluaciones más recientes de organismos oficiales, en Capital Federal uno de cada dos matrimonios se divorcia.

Los análisis revelan, además, que si bien en otros puntos del país el porcentaje se mantiene en torno a los mismos niveles de 1987, en ningún caso descendió y en otros aumentó.

Según autoridades del Registro Civil porteño, la cantidad de divorcios subió en la Ciudad de Buenos Aires, mientras bajaron los matrimonios, lo mismo que en la provincia de Buenos Aires.

Sin embargo, el dato más impactante lo aportó Santa Fe, en cuya ciudad capital se duplicó la cantidad de divorcios en relación a los casamientos.

El Registro Civil provincial indicó que hasta noviembre de 2008 se produjeron 2.705 separaciones y sólo 1.051 parejas contrajeron enlace.

Un trabajo realizado en Córdoba bajo la dirección de la jueza María Virginia Bertoldi de Fourcade, vocal de cámara del fuero de familia de esa provincia, confirma la tendencia y muestra, además, que también las causales de divorcio acompañan los cambios que vive la sociedad.

El análisis revela que, a diferencia de lo que ocurrió hasta fines de 1980, son mayoría los matrimonios que se concretaron después de los 30 años y también los que al momento de divorciarse tienen muy pocos años de vida en común.

Cuando entró en vigencia la ley de divorcio, la ruptura del vínculo matrimonial se producía entre parejas que iban de 40 a 55 años de edad, con entre 15 y 25 años de convivencia.

En la actualidad, la mayor cantidad se da en matrimonios conformados por personas de entre 35 y 45 años de edad y con vínculos de 5 a 15 años.

A ello se suman las separaciones de las parejas de hecho, de cuya desvinculación quedan escasos registros, salvo en los casos que deban acordar la manutención y otros aspectos relacionados con la tenencia de hijos en común.

También esta relación vincular en la pareja va en detrimento de la vapuleada institución del matrimonio, porque frente a este panorama, lo que más crece es el concubinato.

Autoridades del Instituto Nacional de Estadística y Censos señalaron que en el Censo 2001, el 27% de las mujeres que estaban en pareja no pasó por el registro civil, luego que en la década de 1990 fuera del 18% y en la de 1960 del 7%.

Un análisis privado, encargado por una entidad religiosa preocupada por la problemática vincular, anticipa que la tendencia se acentuará aún más en los próximos años.

Temerosa de una situación similar, y ajena a las verdaderas causas de esta realidad, la Vicaría de la Familia de la arquidiócesis de Santiago de Chile inició una campaña contra el divorcio, en la que decía que la legalización de la separación de parejas empuja a los hijos al consumo de alcohol y drogas.

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