Un mal que crece: cómo detectar a los chicos con trastorno de autoencierro
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Se los llama hikikomori y los que más los sufren tienen entre 13 y 20 años, son varones y primogénitos de familia de profesionales. Los síntomas y conductas de éstos jóvenes brillantes que un día se hartaron de hacer las tareas impuestas por sus padres.
Este fenómeno llegó a nuestro país después de la crisis de 2001 y aunque cada día son más los niños que lo padecen, la mayoría de ellos tiene un diagnóstico de depresión o de fobia social que concluye en medicación y, muchas veces, en internación.
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"Sin embargo los hikikomori con medicación no se curan, ni internándolos salen del autoencierro. Así no mejoran. La única forma de que mejoren es atendiéndolos a domicilio", dijo la psicóloga clínica argentina Sonia Almada, también directora del centro asistencial de salud mental Aralma al diario Clarín.
A diferencia de los esquizofrénicos, que tienen delirios y alucinaciones, o de los que sufren de algún tipo de trastorno de ansiedad, que deriva en incapacidades cognitivas y sociales, el hikikomori no quiere salir.
"La sensación de los hikikomori es que si hacen algo, a los ojos de sus papás, van a fracasar. No se sabe muy bien por qué deciden encerrarse".
"Todos son hijos de padres que les exigen que hagan lo que ellos no pudieron. Por lo mismo, un día deciden autoencerrarse y eso, al principio, les da alivio".
"Estos jóvenes se caracterizan porque no socializan con nadie ni quieren salir a ningún lado", describió Almada.
El fenómeno hikikomori nació en Japón en los 90, y allí afecta a 1.200.000 adolescentes ultraexigidos por una madre sobreprotectora, un padre ausente y una sociedad posmoderna que demanda competitividad, rendimiento y alto consumo.
Los criterios para detectar el hikikomori en un adolescente son:
Se aislan progresivamente, hasta el autoencierro.
Muestran desinterés por los proyectos anteriores y también por el futuro.
Evitan las situaciones públicas o a los desconocidos.
Se oponen absolutamente a salir de la casa o a recibir visitas.
Descuidan su higiene y ropa.
Sus únicas actividades e intereses son los juegos de PC y de las consolas.
La mayoría de los padres de los hikikomori no asumen su responsabilidad en el padecer de su hijo. Con el tiempo comprenden que es una problemática de origen familiar y que todos necesitan ayuda.
"Me encierro porque me siento indefenso e inseguro. Incapaz de afrontar la realidad. Me encierro porque me siento solo en este mundo, me siento perseguido, observado y cuestionado", fue el comentario de uno de los pacientes hikikomori de Almada y resume el padecimiento que sufre gran parte de la denominada generación 2.0.
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Investigación contra falsas creencias sobre el cáncer
Una investigación de la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC) alertó hoy sobre las falsas creencias que tiene mucha gente sobre esa enfermedad, como creer que consumir alcohol no aumenta el riesgo de padecerla.
La encuesta que fue presentada en el Congreso Mundial de Cáncer de la UICC en la ciudad suiza de Ginebra, abarcó la opinión de cerca de 30.000 personas en 29 países de ingresos altos, medianos y bajos.
El estudio, de acuerdo a lo que reproduce la página web de la BBC, incluyó entre otros a Australia, Austria, Canadá, Israel, España, Reino Unido y Estados Unidos como países de altos ingresos.
El grupo de países de medianos ingresos comprendió a Bolivia, China, Guatemala, México, Perú, Venezuela y Uruguay.
En tanto, que de bajos ingresos fueron consideardos Kenia y Nigeria.
Los investigadores precisaron que el mayor número de personas que no creen que beber alcohol puede aumentar el riesgo de cáncer está en los países de altos ingresos.
En esos países, el 42% de los encuestados no cree que el alcohol sea un factor de riesgo, el 26% en países de medianos ingresos y 15% en países de bajos ingresos.
También, en los países de altos ingresos un mayor número de gente, alrededor del 59%, sostiene que no comer suficientes frutas y vegetales es un factor de riesgo de cáncer mayor que el consumo de alcohol.
Además, en esas regiones, el estrés y la contaminación del aire son percibidos como factores más peligrosos que el consumo de alcohol.
Por otra parte, en los países de bajos y medianos ingresos la gente tiende a ser más pesimista que en los países ricos, sobre la efectividad de los tratamientos de cáncer.
En los países de bajos ingresos, el 48% cree que no hay mucho que pueda hacerse para curar el cáncer.
En tanto, que en los países de medianos ingresos esta cifra fue de 39% y en los de altos ingresos de 17%.
Esa percepción, según los autores, es muy preocupante porque la gente se siente desalentada a participar en programas de análisis de cáncer que son importantes para salvar vidas.
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-------------------------------------------------------------------------------- Un estudio afirma que el SIDA comenzó a propagarse en humanos a fines del siglo XIX
El análisis de una muestra de 1960 de una mujer seropositiva permitió a un equipo de investigadores averiguar que la cepa del virus más extendida en el mundo comenzó a extenderse entre los mortales entre 1884 y 1924, y no durante los años 30 como se creía hasta ahora.
Saltó a la fama en 1981, como responsable de la enfermedad del sida, pero antes de salir a la luz pública, el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) ya había infectado a muchos habitantes, principalmente de África.
El análisis de una muestra de 1960 de una mujer seropositiva de Kinshasa (República Democrática del Congo) permitió a un equipo de investigadores de los cuatro continentes averiguar que la cepa del virus más extendida en el mundo comenzó a propagarse entre los humanos entre 1884 y 1924, y no durante los años 30 como se creía hasta ahora, según publica el portal de Elmundo.es.
En un trabajo que bien podría firmar el mismísimo Indiana Jones, el equipo ha seguido el rastro arqueológico del virus para descubrir su origen centenario.
El fragmento que han logrado analizar (bautizado como DRC60) supone la segunda muestra más antigua del VIH que se conoce. La primera, obtenida hace 10 años, es la ZR59 y procede de un hombre también de Kinshasa.
Con las dos sobre la mesa, han podido llevar a cabo el primer estudio genético comparativo de las antiguas cepas del virus y descubrir cuándo empezó a diversificarse. Sus resultados los publican en la revista ’Nature’.
¿Qué han descubierto? Pues que los genomas de ambas muestras se diferencian en un 12% pero ambas partieron del mismo virus, el del grupo M, responsable del 95% de los casos de sida del mundo.
"Dado que cada subtipo del virus requiere varias décadas de evolución independiente en los humanos, las divergencias encontradas en las muestras, que se llevan tan sólo un año, indican que tienen un ancestro común que empezó a diversificarse mucho tiempo antes, a comienzos de siglo XX", señala Michael Worobey, coordinador del trabajo de la Universidad de Tucson en Arizona (EEUU).
La explicación más simple para la propagación de este primer virus es que "saltó de los chimpancés a los humanos, seguramente a través de las exposición de los individuos a la sangre de estos animales, a los que cazaban furtivamente para alimentarse de su carne", aclara en un comentario Paul Sharp, del Instituto de Biología de la Evolución de la Universidad de Edimburgo.
Los investigadores señalan que "la reserva de este virus ancestral, antes de su evolución, todavía se puede encontrar entre comunidades de chimpancés salvajes en la misma área del continente africano, en la República Democrática del Congo".
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-------------------------------------------------------------------------------- Las doce enfermedades que produce el cambio climático
Un informe, conocido como “Docena Mortal”, y que se ha dado a conocer durante el congreso mundial de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, enumera doce de las muchas enfermedades mortales a las que nos exponemos por el cambio climático.
Los autores del trabajo, miembros de la Sociedad para la Conservación de la Flora y la Fauna, analizaron una docena de patógenos que, de seguir las tendencias actuales, afectarán a animales y personas y, cómo no, a las economías de todo el mundo. Como medida de defensa, quieren impedir que los cambios de la naturaleza pasen desapercibidos.
"Controlando la salud de la naturaleza podremos predecir dónde se centrará el foco de los problemas [...] y planear cómo prepararnos", declaró Steven E. Sanderson, presidente de la citada asociación, según el diario El Mundo.
Aunque los expertos se centran en 12 enfermedades, como el cólera, el Ébola o la gripe aviar, ellos mismos aclaran que sólo se trata de una muestra ilustrativa de las muchas patologías fruto de los ’atentados’ contra la atmósfera. La lista recoge las que con más probabilidad pueden extender sus dominios, aunque advierten de que la clasificación puede cambiar con el tiempo.
Pero, ¿qué cambios se darán para favorecer la transmisión de estas enfermedades? William B. Karesh y su equipo lo tienen claro: Los patógenos proliferarán y sobrevivirán más y, al mismo tiempo, aumentará la susceptibilidad de contraer una infección. Además, los cambios de temperaturas y las alteraciones de los ritmos de las lluvias pueden llevar consigo una expansión de los patógenos que causan enfermedades que, hasta ahora, estuvieron más confinadas en determinadas áreas.
La lista
1. Tuberculosis: El Antiguo Testamento ya hacía referencia a una enfermedad que, cada año, afecta a 10 millones de personas. En la actualidad, se distribuye por todo el mundo, aunque es especialmente problemática en África, donde la introdujo el ganado europeo en el siglo XIX. Además de a los humanos, la patología también afecta a poblaciones salvajes, como los leones y búfalos del Parque Nacional Kruger, uno de los lugares más turísticos de Sudáfrica y parte esencial de la economía local. Los expertos temen que el cambio climático pueda favorecer el contacto entre el ganado y los animales salvajes y, así, aumentar la transmisión de la tuberculosis.
2. Fiebre del Valle del Rift: Tal y como la define la Organización Mundial de la Salud (OMS) se trata de "una zoonosis vírica que afecta principalmente a los animales, pero también puede llegar al ser humano". Cuenta con una alta tasa de mortalidad y morbilidad. El virus que lo causa, que suele transmitirse por las picaduras de mosquito, continúa presente en África subsahariana y el norte de África (a finales del siglo XX, Kenia, Somalia y Tanzania sufrieron brotes). Aunque más aislados, también se han localizado casos en Arabia Saudí y Yemen, "con la consiguiente preocupación por su posible propagación a otras zonas de Asia y a Europa", según la OMS.
3. Enfermedad del sueño: Conocida principalmente por el insecto que la transmite, la mosca tsé-tsé, la tripanosomiasis es endémica en algunas zonas de África subsahariana y, en total, afecta a 36 países. Los rebaños son los que más suelen infectarse por el protozoo ’Trypanosoma bruceipero’, pero también los animales salvajes y las personas. "Los efectos directos o indirectos [...] del clima sobre la distribución de la mosca tsé-tsé -que suele encontrarse en la vegetación que rodea a los ríos y lagos, en los bosques y en la sabana- desempeñan un papel importante en la expansión de la enfermedad mortal", explican los autores del trabajo.
4. ’Mareas rojas’: Determinadas algas que florecen en las costas de todo el mundo, un fenómeno conocido como ’mareas rojas’, generan toxinas que son peligrosas para los animales marinos y, también, para los seres humanos. "Las variaciones de temperaturas tendrán, sin duda, un impacto, de momento impredecible, en este fenómeno de la naturaleza", asegura el informe.
5. Gripe Aviar: Las tormentas y las épocas de sequías ya no siguen los ritmos que históricamente tenían establecidos. Nadie sabe ahora a ciencia cierta cuándo descargarán las nubes o cuándo se quedarán sin agua los lagos. Esta alteración influye en los movimientos migratorios de las aves y, por tanto, en la expansión de la gripe aviar, una enfermedad que desde 2003 tiene en alerta a los gobiernos de todo el mundo por la posibilidad de que su cepa más mortífera, la H5N1, mute y sea capaz de transmitirse entre humanos, algo que, de momento, no ha sucedido.
6. Babebiosis: Es el típico ejemplo de enfermedad que hasta hace poco tenía un impacto limitado pero que ha aumentado su presencia por el cambio climático. Del este de África ha pasado a ser cada vez más común en Europa y América del Norte. Se trata de una patología transmitida por garrapatas y que afecta tanto a animales domésticos y salvajes como a las personas. Aunque no causa problemas graves, sí hace que el afectado sea más susceptible a otras enfermedades.
7. Cólera: La también conocida como ’enfermedad de los pobres’ es un trastorno producido por la bacteria ’Vibrio cholerae’, que se transmite con mucha facilidad por el agua y alimentos contaminados. Restringida a los países en vías de desarrollo, el aumento generalizado de la temperatura de las aguas hace prever un incremento de la incidencia de esta enfermedad, que se caracteriza por fuertes vómitos, calambres y diarrea y puede llegar a causar la muerte.
8. Ébola: Famosa por la película a la que da título y por ser una amenaza constante para el continente africano, el virus del Ébola se contagia generalmente por estar en contacto con los fluidos corporales de alguien infectado o con monos enfermos. Al igual que ocurre con su pariente cercano, la fiebre de Marburg, el Ébola mata fácilmente a personas, gorilas y chimpancés y, en la actualidad, no existe cura. El informe destaca que existen evidencias significativas de que los brotes de ambas enfermedades están relacionados con las variaciones inesperadas de las épocas de lluvias. Como el cambio climático influye en estas alteraciones, es probable que los brotes sean más frecuentes y que se registren en nuevas localizaciones.
9. Fiebre amarilla: Los mosquitos que transmiten este virus se concentran en distintas regiones africanas, de Centroamérica y Sudamérica. Los cambios de temperatura y las lluvias propician la llegada de estos insectos que suelen picar durante el día e infectar a monos y personas. Recientemente, Brasil y Argentina han registrado brotes con un gran impacto en la población de primates. El estudio de la infección de estos animales ha permitido dar con una vacuna que, hasta el momento, protege a los humanos que viajan a las zonas afectadas.
10. Parásitos intestinales: Multitud de parásitos se transmiten a través de ambientes acuáticos. Los cambios en el nivel del mar y las temperaturas harán que muchos de ellos sobrevivan durante más tiempo y, como consecuencia, puedan infectar a un mayor número de individuos.
11.Enfermedad de Lyme: Transmitida por una bacteria a través de las picaduras de garrapata, esta patología, al igual que otras transmitidas de la misma forma, puede ampliar sus fronteras debido al aumento de las temperaturas aptas para la vida de estos arácnidos. El trastorno toma su nombre de Lyme, Connecticut, donde se identificó por primera vez en la década de los 70. Se caracteriza por una erupción y síntomas similares a los de la gripe.
12. Peste: La peste Yersinia, una de las enfermedades infecciosas más antiguas de la que se tiene conocimiento y que ha costado la vida a 200 millones de personas, todavía es causa de mortalidad en algunas localizaciones. La bacteria responsable de esta plaga tiene preferencia por las ratas y se extiende mediante las mordeduras de las pulgas que viven en estos roedores. Pero cuando estos animales escasean, no tienen ningún problema en morder también a las personas y, una vez que esto sucede, se contagian unos a otros por vía aérea. Si el cambio climático afecta a las poblaciones de roedores y a su distribución geográfica, también afectará a la distribución de la peste.
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-------------------------------------------------------------------------------- Aún el fumar ocasionalmente daña la salud de las arterias
Fumar en forma recreativa un cigarrillo "de vez en cuándo" no es algo inocuo. Una investigación comprobó que fumar poco alcanza para dañar el flujo normal de sangre en las arterias.
Aunque sea haga de manera ocasional y recreativa, el hábito de "fumarse un pucho de cuando en cuando", también puede afectar el correcto funcionamiento de las arterias en el largo plazo.
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Esa es la conclusión a la que llegó un estudio de la Universidad de Georgia en el que los profesionales usaron ecografías para medir cómo las arterias de jóvenes adultos sanos variaban sus flujos sanguíneos en forma directa en fumadores ocasionales y en no fumadores, aún en el largo plazo.
"La mayoría de las personas sabe que fumar uno o dos cigarrillos durante el fin de semana no es algo bueno para sus arterias", afirmó una de las responsables del estudio Kevin McCully, profesora de la Universidad de Georgia. "Pero de lo que no se es -en general- muy conciente es de que la disminución de la función arterial persiste durante varios días posteriores a ese cigarrillo "ocasional". |
VIEJOS Y NUEVOS ESTUDIOS
Trabajos anteriores ya han demostrado hasta el cansancio que hay una afectación en la salud arterial de las personas que fuman regularmente, dijo McCully. Pero lo que es novedad es lo siguiente: los fumadores ocasionales (que fuman menos de un paquete a la semana) y que ni siquiera habían fumado durante por lo menos 48 horas antes de este estudio también mostraban sus arterias afectadas y con menor capacidad de respuesta a los cambios en el flujo sanguíneo.
El trabajo se publica en la edición online médica "Ultrasonido en Medicina y Biología". Y allí se especifica que los fumadores ocasionales tuvieron un 36 por ciento menos "de adaptabilidad arterial" a los cambios en el flujo de sangre que quienes no fumaban.
McCully aclaró que cuanto más saludable es una arteria, más adaptabilidad presenta a los cambios en el flujo sanguíneo.
Una reducción en dicha respuesta, por lo tanto, es una alerta temprana de posible daño arterial algo que, a menudo, prefigura una enfermedad cardiovascular.
Los investigadores trabajaron sobre 18 estudiantes universitarios de los cuales la mitad eran no fumadores. La otra mitad fumaron menos de un paquete cada 7 días y no habían fumado en las 48 horas previas a la prueba.
CONCLUSIONES
"Queríamos determinar si los fumadores ocasionales pueden afectar negativamente el flujo sanguíneo mediado por la dilatación y encontramos que, en efecto, fumar cigarrillos, aunque sea en forma ocasional, parece aumentar el riesgo de que los las personas joven y saludables puedan desarrollar una enfermedad cardiovascular", concluyó Lee Stoner, responsable del trabajo.
Es cierto que el estudio se hizo sobre un grupo reducido de gente, y en el artículo se afirma que es necesario una más completa investigación sobre el tema.
Sin embargo, lo concreto, es que "la gente no debe asumir que el hábito de fumar de vez en cuando les permitirá evitar los efectos nocivos del tabaco". [Leer informe sobre dejar de fumar]
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Indefensos contra la meningitis: Vacunan al 50% de los chicos en riesgo
Aunque en la Argentina está recomendado inmunizar contra la bacteria causante de meningitis, neumonía u otitis a los bebes con alguna enfermedad que debilita su sistema inmune, cada año sólo se protege a menos de la mitad de ese grupo de riesgo.
La principal barrera para cumplir con esa recomendación de las normas nacionales de vacunación es la ausencia en el Programa Médico Obligatorio (PMO) de la única vacuna disponible para menores de 2 años. Y a pesar de que el Ministerio de Salud planea incorporarla en 2009 en el Programa Nacional de Inmunizaciones, las obras sociales y las prepagas no están obligadas a proporcionársela a los chicos.
"En teoría es una vacuna que debería estar incluida en el calendario nacional, como acaba de hacer Uruguay, pero la realidad es que, en general, los chicos de menos de 2 años no la reciben", dijo el doctor Eduardo López, jefe del Departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y profesor titular de infectología de la Facultad de Medicina de la UBA.
Según el experto, la enfermedad neumocóccica en el país es, en esa franja de edad, tiene una "muy alta" incidencia. Por ejemplo, uno de cada dos casos de meningitis se da en ese grupo y por año se producen unos 300 casos nuevos.
La bacteria que causa la enfermedad neumocóccica es la Streptococcus pneumoniae. Sus portadores pueden desarrollar tanto infecciones de las mucosas (otitis media, sinusitis, conjuntivitis o neumonía) como infecciones más invasivas (sepsis y meningitis).
Cada año nacen 35.000 bebes con algún trastorno debilitante del sistema inmune que los hace más vulnerables a esas infecciones. Según estimaciones de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), menos del 50% de esos chicos está inmunizado contra el neumococo.
La vacuna disponible para los más pequeños es la heptavalente conjugada y está recomendada para chicos con VIH, inmunodeficiencia, anemia, hemoglobinopatía, disfunción esplénica, enfermedad cardíaca, pulmonar o renal crónica, asma, diabetes, pérdida de líquido cefalorraquídeo, implantes cocleares, cáncer y trasplante de órganos o de médula, o que nacen prematuros y con bajo peso.
Aunque no ofrece el 100% de protección porque no cubre dos de los serotipos más frecuentes en nuestro país (1 y 5), los pediatras inmunólogos coinciden en que es la única herramienta disponible para los primeros cuatro años de vida.
A partir de los 5 se puede usar otra vacuna, de 23 serotipos, con un refuerzo cada 5 o 10 años porque "no produce memoria inmunológica (contra el neumococo) ni lo elimina de la garganta", lo que no evita el contagio.
A fin de año, según se anunció una semana atrás durante una reunión sobre enfermedad neumocócica organizada en la ciudad uruguaya Colonia del Sacramento por el fabricante de la vacuna heptavalente conjugada, estarían disponibles dos nuevas vacunas, de 10 y 13 serotipos, que incluirían las cepas más frecuentes en la Argentina.
"Si se va a implementar un programa de vacunación, debe incluir la vacuna conjugada a los menores de 2 años", sostuvo el doctor López, que no participó en esa reunión, sobre un consenso que está redactando la SAP sobre inmunización pediátrica. "Aunque su eficacia global en la Argentina es de entre el 65 y el 70% ?agregó?, para los grupos de riesgo se justifica porque no hay otro recurso que se pueda utilizar como prevención."
El consenso que la SAP presentaría ante las autoridades del Ministerio de Salud no recomendaría que la vacuna integre el Calendario Nacional de Vacunación, "sino que se vacune a los chicos que se encuentran dentro del grupo de riesgo, que son unos 35.000 en el país", dijo el doctor Enrique Casanueva, jefe de la Sección Infectología Infantil del Hospital Universitario Austral y médico infectólogo del Hospital de Niños de San Justo.
Prevención de alto impacto
"El Ministerio de Salud compró alrededor de 5000 unidades de la heptavalente, más las compras de los municipios. Aun así, estimamos que unos 15.000 chicos con enfermedades de base quedan sin vacunar. Evidentemente ?opinó?, no es un criterio epidemiológico el que se está utilizando para comprar y asignar las vacunas."
Casanueva, que participó en la reunión de Uruguay, consideró también ante periodistas especializados que el neumococo "es una bacteria con alta carga de enfermedad, que según los últimos estudios en la Argentina triplica la de otros países".
Por eso, precisó, "aunque la vacuna disponible tiene un menor porcentaje de cobertura [que en otros países], su impacto sería mayor debido a que los casos prevenibles son muchos por su gran cantidad en la Argentina".
Las cifras oficiales indican que cada año se producen 300 casos de meningitis, una enfermedad con un 10% de mortalidad.
En tanto, la tasa de mortalidad infantil por enfermedades respiratorias es de 1,6 chicos por cada mil y por lo menos, aseguró Casanueva, ocho provincias están por encima de esa tasa. "Ahí se debería inmunizar a todos los menores de 5 años", sostuvo.
En total, existen 91 serotipos de neumococo, pero entre 10 y 12 causan más del 80% de las infecciones en menores de 5 años. Casi la mitad de las enfermedades prevenibles por vacunas son las causadas por la bacteria S. pneumoniae y su incidencia es en general muy alta entre los menores de 2 años y los mayores de 65, que se mueren casi diez veces más que los chicos.
"Nos tenemos que esforzar más para prevenir la enfermedad neumocócica y las autoridades nacionales deben esforzarse más para conocer el problema ?sostuvo Casanueva?. En el país hay mucha desigualdad en el acceso a la vacunación, porque depende básicamente del ingreso de los padres. Y si las autoridades no comprenden lo que está pasando, difícilmente puedan prevenirlo. Si no saben lo que buscan, tampoco entenderán lo que encuentren."
Fuente: Fabiola Czubaj - LA NACION
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Comer rápido eleva el riesgo de sobrepeso y obesidad
Un estudio japonés demostró que comer rápido y hasta sentirse satisfecho triplica el riesgo de desarrollar obesidad.
Esos dos hábitos son extremadamente frecuentes, al menos en la población estudiada.
El profesor Hiroyasu Iso, de la Universidad de Osaka, Japón, estudio a más de 3250 varones y mujeres de entre 30 y 69 años, entre 2003 y 2006. Los participantes debieron llenar un cuestionario sobre sus hábitos alimentarios.
Los investigadores reportaron que alrededor de la mitad de los participantes varones (el 50,8%) y una proporción aún mayor de las mujeres (el 58,4%) dijeron que comían hasta sentirse llenos, pero sólo el 45,6% de los varones y el 36% de las mujeres reconocieron que comían rápido.
Los participantes del estudio que dijeron que comían rápido y hasta estar llenos tuvieron un riesgo tres veces mayor de desarrollar sobrepeso que los que no lo hacían. Los primeros presentaron un mayor índice de masa corporal y una mayor ingestión total de calorías.
El profesor Iso y sus colegas de la Universidad de Osaka concluyeron que esa combinación posee un efecto supraaditivo sobre el sobrepeso.
"Estos hallazgos demuestran cómo los actuales patrones de alimentación contribuyen con la actual epidemia de obesidad", dijo la doctora Elizabeth Denney-Wilson, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, Australia, que escribió un editorial para la revista British Medical Journal que acompañó al citado estudio, según publicó hoy el diario La Nación.
En su editorial, esta investigadora aconsejó que los médicos trabajaran con los padres en la enseñanza de hábitos alimentarios saludables para sus hijos, como comer despacio o servirse porciones apropiadas.
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