El optimismo prolonga la vida
Un estudio realizado en el estado nor
teamericano de Minnesota por la
Clínica Mayo, demuestra que las personas optimistas viven más
años que las pesimistas.
La visión personal que se tiene del mundo influye en la calidad
de vida y en la longevidad. El experimento evaluó datos recogidos
entre 1180 personas, y demostró que los pesimistas morían
tres años antes que los optimistas. La diferencia más
grande entre ambos bandos es la convicción de que un fracaso
no significa simplemente un hecho casual modificable, sino algo propio
del destino inevitable. Los pesimistas creen que las cosas están
escritas y que es difícil cambiarlas. Los optimistas no niegan
la realidad, la miran con esperanza, las ilusiones son una forma de
interpretar la vida desde la mejor perspectiva posible. El optimismo
ayuda también a mejorar las relaciones afectivas, y una vida
con relaciones sólidas nos vuelve más saludables. Está comprobado
que el amor es una defensa inexpugnable contra los virus y las infecciones.
Entonces ¡optimismo y amor! Para vivir más y mejores años.
¿Qué es
ser Chamán? Lejos de los ecos de misterio que la palabra
chamanismo despierta en la mayoría de la gente, la verdadera
práctica chamánica siempre ha estado muy relacionada
con los problemas concretos de la cultura a la que cada chamán
pertenece, y posee un fuerte sentido práctico que se puede aplicar
a diversos aspectos de la vida cotidiana.
El chamán es, ante que cualquier otra cosa, "el que cura",
pero tomando a la palabra curación en un sentido mucho más
amplio y profundo que el medicinal (aunque una de las principales funciones
de los chamanes de toda época y cultura haya sido precisamente
el cuidado de la salud). El chamán es el que cura el cuerpo
pero también el alma, el espñiritu.
Por eso hoy, aquí y ahora, el chamanismo ha abandonado la oscuridad
que lo cubría hace muchos siglos, para convertirse en una práctica
habitual, incluso entre intelectuales de sólida formación
científica (Carlos Castaneda, antropólogo y escritor,
es quizá el caso más representativo). Ser chamán
es comunicarse con la divinidad, entrar en armonía con el universo
para aprovechar la energía de toda la creación en beneficio
de la vida humana. Y es, además, bucear en la propia interioridad
para encontrar la fuerza que todos llevamos dentro.
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