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HISTORIAS DE ADULTOS
CITA A CIEGAS
¡SORPRESAS!
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TODO ESTA EN LOS LIBROS   EL AMIGO DE LA LUNA   SEXO CON MI "EX"   DESEOS ESCONDIDOS
MI AMIGA MODELO   EN EL CAMPING   EN TU FIESTA ME COLÉ   UNA NOCHE DE INCESTO
EL PRIVILEGIO DE LA LIBERTAD:
Una mujer inteligente, generosa, muy mujer, que alguna vez fue militante feminista, escribió: "¿De qué sirveeste mundo fantástico y mi vida si no puedo amar con libertad al ser que deseo?"
El país cambió. Antes había un país en el que la hipocresía con el antifaz de la decencia, la mojigatería con el velo del decoro, el acartonamiento revestido con una especie de ideología, se oponía a todo, pero fundamentalmente a la libertad. Se veía un ataque machista en el desnudo femenino. Se veía procacidad en el sexo. Ya no hay, como entonces, censores encapuchados que esconden el hacha del verdugo y la cara del hipócrita. Entonces esto: cada uno puede crear  en la medida de sus posibilidades. De lo que se trata es de que la audacia tenga límite que sólo imponen la ética y la estética.
Hay en toda actividad creadora un aspecto que se nutre del humor y la alegría y los límites son los que nos imponemos nosotros, que no estamos dispuestos a rozar la vulgaridad ni la indecencia.
"Amar con libertad al ser que deseo" quiere decir también, mostrar con libertad su cuerpo. Por eso, el desnudo femenino es esencial. Porque lo que pretendemos evidenciar es el aspecto más festivo del amor como un modo de paliar penurias que no desconocemos, (les guste o no a los pacatos, a las mojigatas que prefieren sepultar su deseo o a los censores de toda laya) es un testimonio de que estamos aprendiendo a vivir con libertad. Haber sido en otras épocas mal amada no les habrá de quitar el derecho de gozar. Si se lo permiten. Si aceptan que esta mirada egoísta que tenemos
los hombres también la pueden practicar algunas mujeres inteligentes.
La fiesta que todos queremos participar y no sabemos como encararlo...
O la escondemos bajo la mentira del
pudor, moral, ética, etc... 

 
EDITORIAL
Que tanto varones como mujeres no saben de dife EDITORIAL
ENCUESTA
¿Con qué se ratonean las mujeres?
rencias a la hora de fantasear, aunque muchas de ellas no suelen ventilarlo, es una verdad poco cuestionable. Ahora poco se sabe acerca de cuáles fantasías íntimas priman en las mentes de los Argentinos, ya que muy pocos trabajos estadísticos serios se han realizado. La fantasía sexual ocupa un lugar importantísimo en el desarrollo integral de la sexualidad humana. Es, además el condimento insustituible del placer. Este trabajo se desarrollo durante 180 días en los distintos chat de Argentina con una estrategia consistente en ir haciendo entrar de a poco en el tema a las personas (disculpen la trampita), para evitar el rechazo inicial y en definitiva, para desinhibirlas lo máximo posible. Las preguntas iniciales eran, "¿Estás a favor de la educación sexual en los colegios?" o "¿Quién debe tomar la iniciativa sexual en la pareja?" o "¿Qué opinas de los espectáculos de streap-tease masculinos?", y algunas otras hasta llegar al aludido tema de los ratones.
Fantasía Edad
20-30 30-40 40-50 50-60 Total
Con otra mujer 44 32 15 5 96
Con dos o más hombres 40 35 7 3 85
C/amigo del marido 28 30 16 8 82
Participar en orgía 21 31 15 8 75
C/pariente cercano 18 19 4 4 45
Pagar a un taxi-boy 4 8 8 6 26
C/adolescente 2 5 10 3 20
Hacer de prostituta 4 6 3 2 15
Con jefe o superior 8 4 - - 12
Con profesor 7 3 - - 10
Sado-masoquismo 2 2 2 1 7
Otras 5 9 7 6 27
TOTALES 183 184 87 46 500
"Siempre me hice el bocho con hacerlo con los que venían a casa cuándo estaba sola, como el sifonero o el plomero. Es más, cuando los veía trabajar de daba manija y me agarraba flores de calenturas"
(Raquel, 52)
"Veo esos bebés por la calle, tan lindos con esas colitas y me dan ganas de devorármelos. Pero una es una señora seria y se debe contener. Pero si volviera a nacer de nuevo, seguro que no les perdonaría la vida."
(Tina, 60)
"La otra noche soñé que lo hacía con dos de mis alumnos al mismo tiempo. Fue un sueño tan nítido que me desperté sobresaltada. Más tarde, mientras daba clase, los miraba y me parecía que ellos se daban cuenta."
(Cristina, 47)
"Cuando leo los avisos clasificados en el diario, esos de hombres ofreciendo sus servicios, me imagino ante esa posibilidad. Estoy sola y es algo que nunca he descartado. Lo que verdaderamente me inhibe es el  SIDA."
(Mabel, 44)
"Una vez en el tren se me sentó un tipo que ahí nomás lo sacó y se puso a masturbarse. En el momento me causó repulsión, pero con el tiempo, cuando me acuerdo me da una sensación rara, como que me gustó."
(Jorgelina, 45)
"Sueño con voltearme al profesor de tenis. Siempre bronceadito y con la pelotitas en el bolsillo del pantalón haciéndole bulto."
(Carla, 22)
"Vestirme de puta y salir a hacer la calle."
(Esther, 21)
"Hacerlo con tres al mismo tiempo. Qué se yo, estamos los cuatro de campamento y ahí en la carpa me gastan toda la noche."
(Inés, 24)
"Disfrazarme de hombre y levantarme una mina."
(Marina,23
"Estoy en una fiesta privada y de golpe todos se desnudan y empieza una orgía donde todo está permitido. Es la fantasía que más me excita."

(Estela, 22)
Citas a a ciegas 1
Hacia más de dos meses que no me acostaba con una mina.
Aburrido un día entre a conocer el famoso chat, pasaron días que conocí gente de todos lados, pero no se habría ninguna posibilidad de encuentros porque las charlas se hacían siempre con un poco de desconfianza, o muy tiernas. Hasta que en un momento apareció un nick muy llamativo "COME_HOMBRES1979".
Por curiosidad o por necesidad me contacte con ella, no fue difícil, al primer hola me pregunto donde vivía le respondí  y me dijo que ella era del mismo lugar. Al toque me confeso que estaba muerta de calor, y que le esperara un rato porque ella se pondría un poco cómoda, por supuesto que le dije que si y al rato veo en  mi ventana privada del chat un saludo muy alentador, hola amor me puse en bolas, como me gustaría que estés aquí, yo no entendía nada y le respondí que si quería la pasaba a buscar, me pregunto si tenía auto, si era soltero, casado, viudo o divorciado, le conteste que era soltero y que hacia ya tres meses que no me acostaba con nadie. Me dijo, guaaauuuuuu, encontrémonos que te saco toda esa lechita caliente que tenes adentro (en ese momento ya tenía mi verga en la  mano izquierda y al mango), ella seguía diciéndome cosas muy calientes hasta que en un momento le pregunte si esto era algo frecuente en ella y me dijo que si, pero tenes encuentros?, o todo es charla nada mas, otra ves me sorprendió con un queres comprobarlo?. Me puso como loco y le propuse encontrarnos en ese momento sin mas charlas de por medio e ir a un telo.
Ella me dijo estarás a unos 30 minutos de mi departamento si te apuras te espero como estoy. Sin pensarlo me fui a ese encuentro a ciegas y super caliente,
llegue al departamento en 20 minutos, ella me recibió como me dijo que me esperaría, yo me quede sin palabras, estático, no entendía nada, era una hembrona, me agarro del brazo y me metió adentro me saco la remera, me mordía las tetillas y yo no reaccionaba, me quede boludo, me saco el pantalón y el slips y empezó a chapármela lo hacia con desesperación, quise tocarle las tetas y me dijo que en esa casa se hacia lo que ella quería y que me quedara quieto siguió mamándome y haciéndome una paja inolvidable, no tarde mucho en acabar, ella se puso mi verga entre los pechos y uso mi semen como si fuera una crema suavizante, yo quede con ganas de seguir pero me encontré con un rechazo increíble, me dijo yo soy virgen si queres cojerme casémonos, me reí y le pregunte si ella esperaba que yo se lo crea, se ofendió me pidió que me retirara, le rogué que me diera la oportunidad de conocerla mejor y de que me dejara probar su conchita aunque sea con la lengua, me agarro la mano y la puso entre sus piernas ¡INTENTA PONERME UN DEDO!, me dijo exaltada, lo intente y era como un anillo chico que se necesita vaselina para poder ponérselo, me quede sorprendido me quise agachar para chapársela, no me lo permitió y me ordeno que me vistiera, lo acepte me empujo y me dijo que me fuera, le grité que era una loca de mierda  y que se creía que yo era para tratarme de esa manera, me respondió un calentón que no se fija en lo que hace y un esclavo del pene, y que esto me sirva de lección, porque ella no era una cualquiera, solo una mujer con deseos y convicciones.
Me fui  y hasta el día de hoy que intento por todos los medios encontrarla, y no tengo éxito.
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SORPRESA1:
Viernes de noche, día de fútbol y asado con los amigos.
Llego a casa como todos los días mi mujer esperándome con un rico mate, charlas sobre los chicos, la casa etc., suena el teléfono, era unos de los muchachos del fútbol avisándome que se suspendía por esté viernes y me invito a ir a jugar al pool, acepté y nos encontramos a las 21hs. Ya en el pool y con unas copas de mas, mi circunstancial amigo no se sentía bien y se fue, para ese entonces yo le había puesto el ojo a una mujer que estaba en el lugar y no me quería volver sin tener la posibilidad de conocerla, al quedarme solo me senté en una mesa a tomar cerveza, hasta que en un momento esta mujer que estaba con una pareja me ofreció jugar con ellos, ERA POR LO QUE ME QUEDE ¡CÓMO NO ACEPTARLO!, juego va juego viene, cervezas que pasan como agua, una onda muy buena etc., hasta que en un momento menos esperado Carla (ese es el nombre de esta bella mujer), me pone una mano en la nalga y me dice juga bien que si ganamos este juego te tengo una sorpresa, me esmere y el juego lo ganamos, la pareja rival le dicen a carla, bueno vamos a casa allá estaremos tranquilos y pagaremos nuestra deuda. Ok, acepto sin preguntarme nada (sinceramente yo no estaba enterado que existía una apuesta), viene me agarra de la mano y me dice el premio que ganamos es fantástico, no lo vas a creer, nos fuimos en mi auto charlando y siguiendo al de la otra pareja, me pregunto si no tenía problemas en quedarme un rato con ellos para conocernos mejor, le dije que era lo que más quería, se puso contenta y me dio un beso en la mejilla, tenía una pollera minifalda que dejaba ver toda una figura cuidadosamente bella.
Llegamos al departamento un 6º piso muy confortable y cálido, nos sentamos, Carla fue a preparar café y Alejandro y Marisa fueron a bañarse juntos, cuándo trae
el café la luz de la cocina penetraba entre sus piernas, era bellísima, se sentó a mi lado y con ternura me dio el café, y me dijo que se sentía excitada y que no estaba segura si me gustaría la sorpresa que me prometió, una mecha del pelo rubio se le cruzo en la cara y se lo acomode, se inclino hacia mi lado y me dio un beso de lengua tremendo, yo reaccione y le empecé a tocar los pechos eran duritos y unos pezones fantásticos y chiquitos, ella me apretaba los brazos y baje despacio hasta la vagina, acomodo las piernas y dejo que entre un dedo era todo muy suave y exótico, cuándo siento que se abre la puerta del baño e intento sacar la mano de entre sus piernas pero ella lo aprieta y me sigue besando, en un momento miro y a nuestro lado la pareja dueña de casa estaban desnudos y acariciándose como si estuvieran solos, Carla me saca la camisa y también su remera y pollera, al rato estábamos en bolas, me agarro de la pija y empezó a chapármela, yo me recosté en el sillón y sin darme cuenta tenia la vagina de Marisa en mi boca, mientras Alejandro comenzó a chuparle la concha a Carla eso duro 20 minutos, Carla se pone de espalda y me pide que la penetre, cuándo la penetro se puso súper caliente, la pareja amiga también se pusieron a cojer, cuándo estaba por acabar dicen de cambiar, lo hacemos, Marisa me pidió que le meta en el culo, lo mismo hizo Alejandro con carla. Marisa era súper calentona no paraba de acabar, en un momento me llama Carla y me pide que le meta la pija en la concha porque quería sentir las dos adentro, fue fantástico, tan fantástico que ya los viernes no me voy a jugar al fútbol con los amigos. 
Tengo mejores cosas que hacer...  
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DOMINGO DE TARDE:
Como todos los Domingos por la tarde, me dirigía a casa de mi novia para salir juntos a dar una vuelta. Entre con el coche en su calle y me pare en la esquina de arriba. Había una vecina de ella en la acera de enfrente, pero no le preste atención. Mi novia se asomo por la ventana y me dijo que ya bajaba. Al rato, la vecina cruzo la calle para ir a su casa y ... joder, llevaba una camisa violeta apretada y unos pantalones a juego que realzaban su mas que atractiva figura. Antes nunca me había fijado en ella, pero desde ese día, no hago otra cosa. Sus pechos eran tan redondos y firmes, que no pude dejar de mirarlos por un momento. El frío mantenía erizados sus pezones, lo que me excitaba todavía mas. La blusa era un poco transparente, y dejaba ver esa zona mas oscura de sus pechos con poca dificultad, aumentando mi excitación. Sus 13 años me parecieron suficientes, y comencé a mirarla. Cada vez estaba mas nervioso, en parte por su mirada y por saber que mi novia bajaría de un momento a otro. Pero que niña, que pechos, que labios, que pedazo de culo, ... En ese momento se abrió la puerta del edificio y salió mi novia, por lo que tuvimos que apartar nuestra mirada. Ella, sin embargo, se dio la vuelta y comenzó a cuchichear con su amiga, que acababa de llegar. Se echaron a reír y mi novia les dirigió una mirada un tanto asesina. Al entrar en el coche, me dijo: "esa niña es una pedazo de hembra ..." "La verdad es que si, cariño", le dije yo. Cerro la puerta, y al irnos, nos dirigimos una ultima mirada, muy fugaz, pero que significaba muchísimo. Pasaron un par de días, y como siempre, fui a buscar a mi novia al instituto. La deje en su casa y me fui a la Facultad, no sin antes mirar hacia el bacón de aquella chica. Creo que se hizo la despistada y no me miro, pero se dio la vuelta y se quito la blusa, como si no supiera que yo la estaba mirando. Me dejo ver el sujetador que llevaba, de color negro, de encaje. Precioso. Luego se dio la vuelta y me dirigió una mirada muy rápida, para luego cerrar la cortina. Todo el día estuve pensando en ella, el día siguiente también, pero al otro me volví a pasar por allí y al pasar por su balcón, la vi asomada. La mire y me saludo con una pedazo de sonrisa que me enamoro, en serio.
Los días pasaron y llego de nuevo el Fin de Semana. Tener que ir a buscar a mi novia se convirtió entonces en algo diferente. Salimos, la deje en su casa y me fui por el ascensor para bajar a la calle, y pulse el botón. Cuando llegue abajo, la puerta se abrió y allí estaba, con la blusa mas apretada que podes imaginar, y sin sujetador ...!!! Me supongo que iba a casa de alguna amiga, pero que en realidad ella sabia que yo estaba allí, y que la iba a mirar. Al principio me resistí y no le mire los pechos, pero ella se movió un poco y no pude resistir. Lo parió, como me estaba poniendo la niña. Si ella no hubiera estado allí de verdad, y hubiera sido una fotografía, no dudaría en masturbarme delante de ella. Pero allí estaba, era de verdad. Me dijo "hola" con una sonrisa un poco picara, como tratando de decirme algo. No hacia falta decir nada. Ella sabia que a mi me ponía caliente, y que no hacia falta mucho tiempo para que se me pusiera dura como una piedra, como hacia tiempo que no se me ponía. Se acerco a mi y me rozo la nariz. Toco el numero 8 para subir y me pude fijar en su escote. La separación de los pechos parecía empapado en sudor, y me dieron unas ganas inmensas de meter la mano por el, pero ella sabia que no iba a hacerlo. Aspire el aire por la nariz y el olor que me llegaba no sabría como describirlo, pero me puso mas caliente todavía. Se echo hacia atrás y me pude fijar en que llevaba una minifalda blanca, elástica.
Le quedaba un poco suelta, lo cual me extraño mucho, porque siempre se había puesto cosas apretadas que realzaran su figura, pero esa falda lo que hacia era ocultarlas.El ascensor se puso en marcha, y como es lógico, paso lo que me temía. Pulso el botón de parada entre el piso 3 y 4, justo el de mi novia. Le pregunte porque lo había hecho, pero no me respondió. Soltó la bolsa que llevaba, se levanto la blusa y me beso. Sus pechos estaban muy calientes, casi me quemaban, y sus pezones estaban erizados y de color rojizo. Mi mano se acerco poco a poco hacia ellos y los pellizco con sumo cuidado al principio, y con pasión después. Mis dedos no podían abarcar tanta maravilla, y es que la niña estaba muy desarrollada. Rodee su cintura con mis brazos y la apreté contra mi, para que notase que yo también necesitaba algo de ella. Ella lo entendió y dejo caer sus brazos hasta mi cintura, desabrocho los cuatro botones de mis pantalones e introdujo la mano lentamente. No tardo en llegar, porque yo estaba demasiado excitado, y al primer contacto de su fría mano, la piel se me puso de gallina. Abrió los dedos y rodeo con suavidad mi sexo. Deje escapar un gemido apenas perceptible, pero debió de oír. Al principio no lo entendí, pero cuando comenzó a bajar su cabeza y dejar de besarme, supe que iba a disfrutar de verdad. Note su lengua recorriendo mi glande, dejando su caliente saliva por donde pasaba, jugando con mi sexo, pero pasado un rato, la introdujo en su boca. Me hizo gozar durante bastante rato, y desee que nunca acabara, pero las ganas de correrme eran demasiado fuertes, así que la aparte de mi y volví a besarla. Ella apretó su cadera contra mi sexo y comenzó a moverse de un lado a otro. La bese en el cuello, pase mi lengua por su escote, chupe sus pezones, y comenzó a gemir de placer. Ella también quería correrse, pero no de esa forma, y yo lo sabia. Fui desplazando mi mano por su cintura, pase por el ombligo y separe un poco la cinta de la falda. Palpe su tanga y note que estaban muy mojadas, la niña estaba muy caliente. Con dos dedos me acerque a la parte mas húmeda de la tanga y comencé a masturbarla. No estuve mucho tiempo cuando desesperadamente se aparto de mi y se bajo la tanga. La agarre por la cintura y la puse de espaldas a mi. Con una mano le tocaba los pechos y con la otra, estimulaba su clítoris, lo que la llenaba de placer, y ahora si que estaba gimiendo. Su culo se rozaba contra mi y me ponía muy caliente, solo pensaba en correrme. Cuando ya comenzó a temblar, supe que ya era mía. Me baje los pantalones, le levante la falda, y la puse casi de cuatro patas, porque el ascensor no era muy grande, que digamos. Introduje mi dedo por su abertura y la estimule de nuevo, pero lo que en realidad estaba haciendo era prepararla. Saque el dedo y la penetre con violencia, lo que provoco que ella soltara un pequeño grito de dolor pero de placer a la vez. Lo parió, que ganas tenia de correrme, pero sabia que no podría hacerlo, así que me dispuse a sacar mi sexo. Pero ella me agarro por la cintura y me permitió hacerlo dentro de su cuerpo, porque quería notar ese flujo caliente en su interior. Una vez terminado, y tras un leve suspiro, se vistió y me dijo: "quiero volver a repetirlo".Y dicho y hecho, quedamos otra vez para lo mismo, pero en mi casa, cuando no hubiera nadie. Pulso de nuevo el botón de parada y el ascensor se puso en marcha. Se bajo y me dio un beso en la mejilla. "Por favor, llámame".Mas tarde salí a la calle caminando con dificultad, porque sus 13 años me dejaron echo polvo, casi derrotado. Por supuesto, la volveré a llamar.
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ME VISITO UNA AMIGA:
La semana anterior tuve la visita de una amiguita, con la cual siempre jugamos al "doctor y la paciente", es un juego muy, pero muy agradable y excitante, siempre y cuando, ambos participantes, tengan predisposición a ello... En cambio, este último fin de semana me visitaron Alicia y una amiga mojigata en lo que atañe de labios hacia afuera, pues por lo que demostró... ¡Dios! que hembra fogosa... ( aclaro que Alicia es bisexual, no así su amiguita, de la que no puedo dar a conocer su nombre, pues es una vecina muy cercana...Esa chica, (45 años), está casada con un imbécil, que jamás se preocupó de hacer que ella gozara, sexualmente hablando; un tipo egoísta que cada vez que tiene una relación sexual con ella, lo único que le interesa es acabar lo más pronto posible, fumarse un cigarrillo, besar a su esposa, y dormirse profundamente, mientras ella -pobrecita- debe levantarse del lecho conyugal, ir al baño y masturbarse, para aplacar el deseo insatisfecho por el tarado de su esposo. Casos como el que cuento, conozco varios en el pueblo, felizmente para esas pobres criaturas hambrientas, estoy yo que -dentro de mis posibilidades- trato de satisfacerlas... cada cual busca su fuente de satisfacción carnal, y yo la encuentro con estas chicas. Además, no soy celoso... Alicia, en realidad, tenía hace tiempo, ganas de "comerse" a esta mujer, una hembra pulposa, de buenos, generosos pechos, con bellas aureolas rematadas con pezones rosados, como para extasiarse besándolos o lamiéndolos... aunque algo caídos, debido -en parte- a la falta de caricias aplicadas con regularidad, por parte de su marido, un culazo de aquellos y una carita de niña buena. Vinieron cerca del mediodía, una vez que concluimos el almuerzo, preparado por ambas, mi amiga me pidió que le mostrara a esta chica, como era ese "asunto de Internet", yo, ni corto ni perezoso, me conecté con Marqueze, que es mi sitio favorito, conducido por el Doctor Marqueze, un entusiasta del sexo, la informática, y la tecnología en general, y totalmente gratuito. Claro, yo observaba como iba cambiando el semblante de esta mujer, cuando veía en la pantalla de la PC los títulos de los distintos álbumes de fotos... Asiáticas, lesbianas, esposas en acción, esposos en acción, pendejitas... maduras, tetudas... etc. Le advertí que si estaba incómoda con lo que veía, me lo dijera, y pasaría al sitio Disneylandia... Ella, nos miró, y dijo que por el contrario, quería ver más, pues era una experiencia nueva estar sentada frente a una PC, mirando fotos eróticas... Entonces, abrí el álbum " esposas en acción" que muestra tomas de mujeres en su mayoría españolas y francesas, esposas en la vida real, muy, muy liberales, tanto que no les importa mucho aparecer y ser vistas - a veces- junto a sus respectivos esposos, en el mundo entero, vía Internet... Esta chica fijaba la vista, en forma casi desorbitada, sí, era muy posible que nunca hubiera tenido acceso a ese tipo de fotografías, donde las parejas efectuaban toda clase de posturas sexuales. Después de ver unos cuantos álbumes más, yo, que visto casi siempre pantalones tipo joggin's, tenía un bulto en la entrepierna que era ya imposible de disimular, por más que me cruzara de piernas... entonces no aguanté más, y pasé al ataque: "Bueno chicas, estas fotos me han calentado de tal forma que creo que tendré que masturbarme, para calmar esta inquietud, esta calentura repentina" esas palabras obraron como un disparador sobre Alicia, que, sentada a mi derecha, dijo entonces, "que te parece nena, vamos a satisfacer a nuestro amigo, no es cosa de dejarlo así, ya sabes como son estos hombres". La "invitada", que estaba ubicada a mi izquierda dijo, ya totalmente cambiada la expresión de "inocente": ¡Ay!, ¡pobrecito!, se nota que está caliente, que bulto tiene!, en un segundo, entre las dos, me bajaron el jogging; Alicia, quiso tener el derecho de tomar mi pene con su mano izquierda, mientras su amiguita no perdía detalle de como ella me masturbaba suavemente... yo, me volteé hacia donde estaba nuestra "víctima", le pasé mi mano derecha por sobre la blusa, al no encontrar resistencia, la metí por adentro de la misma, tocando un pezón sumamente rígido, debido a la excitación que la envolvía, seguí avanzando con mi mano, la deslicé por su espalda, y con cuidado abrí el cierre del sostén, tirando hacia abajo el mismo.
Desabroché los cuatro botones de la blusa, y observé dos hermosas tetas, sin poder contenerme, empecé a lamerlas, con lo que arranqué los primeros jadeos de calentura, entonces, ella también quiso tomar mi miembro con su mano derecha apartó suavemente a Alicia, y comenzó a masturbarme, acariciando mi pene, yo soy un hombre que tiene bastante dominio de la eyaculación, no soy de aquellos que introducen su miembro en la vagina, y enseguida largan su leche, dejando verdaderamente en ayunas a su compañera.
Alicia mientras se deleitaba observando con lascivia a su amiga cómo me masturbaba, comenzó a quitarse el pulóver, el sutien, luego su jean, y por último, su tanguita, minúscula, siempre metida entre sus nalgas, como invitando a despojarla de ella... Se acercó a mí, tomó una de sus tetas, me la puso en la boca, y me dijo "chupame papito, chupale a tu nena... ¿te gusta como la nena te hace la pajita? y otras frases por el estilo... Al escuchar esas palabras tan calientes, "la nena" se abalanzó sobre mi pene, le empezó, primero, a pasar su lengua suavemente, luego trató de introducírselo en su boca, cuando lo consiguió, comenzó a mover su cabeza hacia adelante y hacia atrás, mientras yo deslizaba un dedo en su cuevita, totalmente encharcada de jugos... Alicia gozaba con ese espectáculo, y no me dejaba retirar mi boca de sus tetas, mientras comenzó ella, una furiosa masturbación, metiéndose uno, dos y tres dedos en su vagina, sacándolos empapados e introduciéndolos en mi boca para que yo se los chupara de vez en cuando. Llegó un momento, ese momento para el hombre, en el cual el deseo de eyacular se torna imperioso e imposible de controlar, acabé en la boquita de "la nena", que algo sorprendida ( luego me dijo que no había experimentado esa sensación anteriormente), retuvo mi semen, cosa que advirtió Alicia, que rápidamente tomó entre sus manos el rostro de su amiga, le hundió la lengua e hizo un traspasamiento de leche... esto parece que las calentó aún más a ambas, se pusieron de pie, se abrazaron besándose y tocándose simultáneamente sus zonas erógenas, se recostaron en mi cama, e iniciaron un "69" de novela, todo esto matizado con exclamaciones de placer... yo, me fui hasta el baño, me higienicé y desde allí pude escuchar cuando ambas alcanzaban los primeros orgasmos ( da la casualidad, que las dos son multiorgásmicas, de ahí la insatisfacción de nuestra invitada con su esposo). Me tomé mi tiempo, abriendo la heladera, sirviéndome un vaso de jugo de naranja, y ya más calmado, entré nuevamente al dormitorio, cerré con llave, ¡el 69 seguía, aunque más calmo, debido a los múltiples orgasmos de ambas chicas, mi miembro se levantó como un resorte al ver el hermoso, generoso, culito de Alicia, que estaba arriba de su amiga, me acerqué entonces, subí a la cama, se lo besé y le pasé suavemente mi lengua por la canaleta entre ambas nalgas, le introduje muy lentamente, haciéndolo girar, suficientemente ensalivado, el dedo anular de mi mano derecha, mientras le acariciaba lentamente sus pechos, deteniéndome en sus pezones, aplicándoles a estos, una leve rotación de izquierda a derecha, hasta que mi amiga, exclamó " Por favor, métemela en la concha, pronto, ¡cogeme!" así lo hice, casi enseguida Alicia acabó por enésima vez, mientras que por debajo de ella, nuestra ávida amiguita trataba nerviosamente de meter sus dedos entre la vagina de Alicia para tomar fuertemente mi pene. No aguanté más y acabé por segunda vez en la tarde... eso, es mucho para mí, que siempre acostumbro a un orgasmo por día ( cuando se me presenta la ocasión). Luego, calmados los deseos, nos bañamos -de a uno- cosa que pedí encarecidamente, pues tenía miedo que volvieran a las andadas... Nos pusimos a tomar mate y a mirar TV, luego nuestra nueva amiga comentó que se le estaba haciendo tarde, y ambas se marcharon. Y ahí terminó mi fin de semana.. me tiré en la cama a descansar un rato, pero, satisfecho de poder calmar las ansias de dos mujeres limpias de cuerpo y alma, y que por esas cosas del destino, no disfrutan -como se merecen- ese placer tan necesario para tener compensados cuerpo y alma.
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ORGÍA:
Llegué a las 20,30 a las oficinas del empresario que me había llamado, al llegar me atendió su secretaria Clara, una joven de 21 añitos, muy guapa, morena y con muy buen tipo , que me dio la bienvenida , dos besos, y me acompañó a un despachito donde pude dejar la mochila que había traído y con ella delante me puse mi vestido de látex negro , mi peluca rubia platino y mis labios morados con purpurina en ellos, también unos guantes de látex negros ella me dejó unas sandalias moradas con tacón muy alto , mis piernas estaban totalmente depiladas, y quedé muy sexy, Clara llamó al empresario Juan Antonio, de 47 años de edad , bigote, un poco calvo pero con buena planta ( y buen culo, cosa que descubriría ,más tarde ), Clara se sentó en un sillón con sus piernas bien separadas mostrándome una tanga de color verde, y yo me senté a su lado y comencé a acariciar su vagina por encima de la tanga mientras nos besábamos lascivamente . Después me arrodillé y comencé a comer la vagina de Clara, mmm , era delicioso , totalmente afeitado, abrí sus labios y lamí como una desesperada, mientras la humedecía el ano con un dedo , después pasé a su clítoris , mientras le metía un par de dedos en la concha y otro par de dedos en el culo, así hasta que ella se corrió. Me besó lascivamente y me volvió a retocar los labios, pasamos al despacho :

Hola, esta es Sylvia , dijo Carla al entrar , Juan Antonio medio un cachete en el culo, me ofreció una copa , que yo me tomé , seguidamente, se sentó a mi lado en un sofá y puso una película porno en la TV , y se desabrochó el pantalón y se sacó su pija morcillona, no sin que antes yo hubiese manoseado su paquete por encima de sus calzoncillos. Me agaché como puede y me la metí en la boca, para chupársela un poco más, cuando ya estaba suficientemente dura le puse un condón. En esto la puerta se abrió y pasaron 5 amigotes suyos, entre 45 y 60 años, el más joven de todos era un empresario negro, altísimo y fortísimo, todos traían su maletín, e iban trajeados como debe ser. Deje de chuparle la pija a Juan Antonio y me fui al centro del despacho, y allí de rodillas les dije:

¿ Qué esperan ? , a ver, enseñarme esas pijas

- Tienes ganas de cojer ¿eh, putita ?.

En un momento estaba rodeada de 6 penes, y comencé a chupar como una poseida, al negro lo dejaba para el final pues ese era mi plato fuerte mientras comía una pija, siempre procuraba que mis dos manos estuviesen masturbando otras dos, mientras mi culo era sobado, etc ... todos con un condón, así una por una estuve un
buen rato comiendo pijas sin apenas tiempo ni para respirar. Ni que decir que el negro tenia una pija descomunal, que abarcaba mis dos manos y aún así no podía llegar a chupar más que hasta la mitad, pues ya me atragantaba, sin duda era un pene de unos 26 cm como poco, después me tumbaron en el sofá, y mientras la peli seguía, llegó Clara, y con unos guantes rojos de látex y vaselina empezó a meterme un dedo en culo, luego otro , y después un pequeño vibrador... que introdujo para dilatarme un poco, mientras todos seguían pajeandose, o volviéndose a poner a tono. Me empezaron a penetrar, mientras me enculaba uno, yo chupaba otra polla, y pajeaba a otros dos, los otros dos descansaban y se tocaban de vez en cuando, teniendo en cuenta que Clara estaba sentada abierta de piernas en otro sillón tocándose el coño, alguno aprovecho para follarse a Clara, que también de vez en cuando aprovechaba para comer alguna polla, en todo esto a mi me seguían cogiendo estos 6 hombretones por turnos, después cambiamos de posición y me pusieron a 4 patas con el culo respingón y me enculaban mientras tenia una polla en la boca y justo al lado otra que iba alternando, mientras los otros tres ya estaban follando a Clara por la concha, por el culo y por la boca, a cual parecía disfrutar muchísimo pues no paraba de gemir y de pedir más y más... la oficina ya había cerrado pues si no los gritos de Clara los hubiesen oído hasta en la planta baja, en recepción... como gritaba la muy perra, se nota que estaba caliente y perdida. Después me tumbaron sobre la mesa del despacho y los seis hombres se quitaron los condones, y comenzaron a correrse sobre mi traje de látex, que quedó totalmente lleno de churretones de leche, estaba totalmente manchada como un autentico putón, yo con la cabeza mirando al lado contrario y hacia abajo para evitar ser salpicada. Allí el negro me hizo fotos con una cámara digital, bueno durante toda la follada nos habían hecho fotos privadas a Clara y a mí para su colección, y todo había sido grabado con una videocámara. Allí mismo después mientras ya relajados y yo con mi traje ya limpio, tomábamos una copa, pasaron la cinta de 8 mm a cinta de video, su copia, y nos dieron una copia de la cinta a Clara y otra a mí. A la mañana siguiente recibí en mi coreo, varios e-mails donde se me mandaban unas 40 fotos de aquel encuentro.

Ahora mismo estoy en casa sola, vestida de putita mientras me masturbo con mi consolador y veo la peli y las fotos.
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UN PAR DE BUENOS AMIGOS:
Por razones de economía tuve la necesidad de alojarme en el departamento de un par de buenos amigos. Así los tres compartiríamos la renta y otros gastos. Todo iba muy bien, y a pesar de que yo era la única mujer en casa, compartíamos las labores domésticas. Lo único incómodo para mí eran las contadas ocasiones en que los chicos llevaban a sus amigas. Después de todo era su "departamento de solteros".

Algunas de ellas se cohibían al verme llegar, pero ellos les decían que no había problema, que yo era "un amigo más" y seguían en su fiesta mientras yo me encerraba en mi habitación a escuchar música, tratando de ignorar los ruidos que provenían del exterior. Rubén era el mas alocado y mujeriego de ambos, alto, musculoso, alegre y desinhibido, a veces un tanto rudo en su trato, pero muy simpático; mientras que Ulises era más sereno, casi tímido, delgado, discreto, pero excelente conversador.

Muchas veces los tres permanecíamos hasta tarde conversando de mil temas. Yo creo que llevaba la vida perfecta, pues cuando no tenía con quien salir, invariablemente alguno de mis dos amigos también estaba libre y ambos, o los tres salíamos al cine o a tomar la copa y bailar. Poco a poco yo noté que entre Ulises y yo los silencios eran cada vez más largos, incluso él se encerraba en su recámara si ambos estábamos solos en casa.

En cambio Rubén empezó a coquetearme casi descaradamente. "Tranquilo" le dije un día, "recuerda que yo soy un amigo más, no echemos a perder el buen trato que tenemos"

El sólo soltó una carcajada y dándome una cariñosa palmada en el trasero se alejó.

Una noche, mientras ambos chicos habían salido, yo me encontraba viendo la televisión en la sala, con las luces apagadas cuando la puerta se abrió. Era Ulises, quien al verme se sorprendió y avanzó directamente a su habitación.

"¿Qué pasa, por qué me huyes?" le pregunté medio en serio y medio en broma.

"No te huyo -respondió- Sólo me sorprendió que estuvieras en casa, pensé que habías salido".

"Pues sí, fui a tomar una copa con unos amigos pero me he regresado temprano. ¿Por qué no te sientas a conversar un rato conmigo?"

"Bien, ¿quieres tomar algo?" respondió mientras se acercaba al estante donde teníamos las botellas y las copas.

Sirvió un par de tragos, me entregó el mío y se sentó en un sillón apartado. Bebía a tragos lentos, mirándome fijamente, sin decir palabra; yo empezaba a sentirme algo incómoda.

"Oye niño ¿te he hecho algo para que estés molesto conmigo?" Le pregunté tomándolo por sorpresa.

"No - respondió con voz pausada - todo lo contrario.

"Entonces. ¿por que últimamente noto que me evitas? Extraño nuestras conversaciones."

Dejó su copa en una mesita lateral y levantándose de su silla se acercó a sentarse en el mismo sofá que yo estaba.

"Pues verás - me dijo sin mirarme - Un pacto no escrito entre amigos es el de no estorbar".

"¿De qué estás hablando?" le pregunté sorprendida

"De Rubén, tú le gustas, eso es obvio, así que me toca hacerme a un lado" respondió encendiendo un cigarrillo. Ambos nos quedamos callados por un momento. Yo estaba verdaderamente sorprendida.

Jamás me había atrevido a reconocer que pudiera existir atracción entre alguno de ellos y yo. Aunque ambos eran muy guapos. Yo no me consideraba fea, soy mas bien bajita, delgada, de ojos claros y cabello negro, corto. De pronto me sorprendí a mí misma pensando en la posibilidad de tener una relación con alguno de ellos. Ambos me gustaban mucho, cada uno en su estilo, Rubén era extremadamente divertido y espontáneo, Ulises discreto y callado. Rubén a leguas se notaba apasionado. Ulises era la ternura personificada. ¡Qué dilema! ambos me gustaban muchísimo. Ulises debió notar la confusión en mi mirada. Se acercó a mí y pasó su brazo sobre mis hombros.

-"Vaya lío ¿eh?- Me dijo sosegado - Rubén es mi amigo desde hace mucho, y jamás hemos peleado por alguna mujer. Eso es algo que siempre hemos respetado ambos".

No sabía qué responder, lo observé con detenimiento. Ulises me gustaba y mucho, a su lado me sentía protegida y segura. Pero con Rubén sabía que la vida jamás sería aburrida. ¿Qué hacer? ¿Cómo elegir sin dañar a nadie?

De pronto Ulises se acercó a mí y me besó en plena boca
tomándome por sorpresa. ¡Qué sensación tan agradable! Nunca me había tocado antes. Sentí un hormigueo recorrer desde el centro de mi estómago hasta mis extremidades y correspondí su beso con entusiasmo. Sus manos empezaron a recorrer mi espalda mientras yo me aferraba a su nuca. Su lengua jugueteaba dentro de mi boca provocándome estremecimientos de placer. Metió suavemente su mano bajo mi blusa, posándola sobre mi pecho, acarició mis senos sin dejar de besar mi boca, yo sentía que me derretía en sus brazos.

Pronto su mano bajó a mis muslos, rozándome apenas con la yema de los dedos, la subió poco a poco por debajo de mi falda acariciándome por encima de mi ropa interior.

Yo me encontraba totalmente excitada, y empecé a arrancarle la camisa, besándole en la cara, el cuello y el pecho. Pronto ambos quedamos totalmente desnudos y nos dejamos deslizar del sofá hacia la alfombra.

Él estaba sobre mí, recorriendo todo mi cuerpo con sus besos, provocándome corrientes eléctricas por toda mi espina dorsal. Acercó su cabeza a mi monte de Venus. Yo me encontraba frenética; acarició suavemente mi clítoris con su lengua. Pronto aumentó la intensidad de sus caricias. Su lengua y sus labios me provocaron un intenso orgasmo. Y justo cuando alcanzaba la cumbre del placer se abrió la puerta. Era Rubén, que sorprendido se quedó estático sin saber qué hacer. Ulises también se detuvo, mirando a su amigo con ojos de culpabilidad. Sin detenerme a pensar, y ahogada por el placer, extendí mi mano hacia Rubén mirándolo con la pasión que me embargaba en ese momento. Ulises me miró sorprendido. Rubén sólo esbozó una media sonrisa y empezó a desnudarse. Yo tomé la cabeza de Ulises entre mis manos y lo volví a acercar hacia mi intimidad.

Eso marcó la pauta. De ahí en adelante no hubo necesidad de explicaciones ni palabras. Ulises siguió acariciando mi clítoris con su boca y Rubén acercó su miembro a mi cara para que yo hiciera lo mismo. Era increíble el placer que estaba sintiendo, siendo mamada y mamando al mismo tiempo. Jamás antes había estado con 2 hombres al mismo tiempo.

Pronto cambiamos posiciones, me incliné sobre mis rodillas y manos y metí el miembro de Ulises en mi boca mientras Rubén, colocándose detrás de mí me penetró. Yo acariciaba a Ulises con mis lengua y con mis labios, engullendo por momentos su miembro casi hasta mi garganta, mientras Rubén arremetía contra mí provocándome olas y olas de placer. Pronto Ulises se acostó boca arriba en la alfombra, diciendo "me toca" me separé de Rubén y me coloqué encima de Ulises, metiendo su miembro dentro de mi vagina lentamente. Cuando sorpresivamente sentí a Rubén detrás mío "yo también quiero" dijo. Me asusté, jamás había tenido sexo anal.

"No por favor" dije tratando de apartarlo. "Me vas a lastimar, nunca lo he hecho antes".

"Tranquila" dijo Rubén, "lo haremos con mucho cuidado".

Acarició con su mano la unión de entre Ulises y yo humedeciendo mi ano con mis propios jugos. Acercó su miembro mientras Ulises detenía sus movimientos para permitir que su amigo se acoplara. Sentí a Rubén entrar lentamente en terreno virgen y no pude evitar una exclamación de dolor. Era demasiado para mí y le pedí que se detuviera.

"No, tranquila, ya estamos casi listos" Respondió con voz ronca.

De pronto con una sola embestida me penetró totalmente. Grité de dolor y Ulises me acercó a su pecho mientras acariciaba mi espalda con ternura. Rubén me tenía asida por las caderas y los tres permanecimos sin movernos por un instante mientras me daban tiempo a relajarme.

Pronto ambos empezaron un movimiento en plena sincronía. El dolor que yo sentía se fue transformando en un placer cada vez mayor. Era una sincronía de tres cuerpos pasmosamente perfecta. Mientras Rubén se aferraba a mis caderas y mis hombros y besaba mi nuca y mi cuello Ulises me acariciaba los senos y el vientre. Yo podía sentir a ambos dentro de mí , llenándome plenamente y provocándome sensaciones jamás imaginadas.

Nuestros movimientos se hicieron cada vez más frenéticos. Los gemidos de placer podían escucharse por toda la habitación.

Al fin los tres alcanzamos al mismo tiempo un gran orgasmo. Sentí como me inundaban ambos y nos dejamos desplomar sobre la alfombra hechos un nudo de piernas y brazos.

Permanecimos ahí, ambos abrazándome, casi sin respirar, recuperando el ritmo de nuestros corazones.

"Todos para una..." Dijo Rubén de pronto.

"Y una para todos" Concluyó Ulises
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HOMBRE IDEAL:
Cuando empecé a trabajar en esa oficina yo contaba con 30 años y estaba divorciada después de 10 años de matrimonio, se podría decir que fue un matrimonio bonito, pero se tornó muy monótono y ambos decidimos separar nuestras vidas por el bien nuestro.

En fin como les decía yo estaba recién divorciada y a los hombres en mi país les llama mucho la atención las mujeres divorciadas, porque según ellos son más fáciles de usar me entienden ¿verdad?, pero se llevaron muchas desilusiones conmigo, porque aunque esté mal que yo lo diga, no soy una mujer de fácil convencimiento, soy mas bien dada a la cosa de conquístame primero y luego de varias salidas veremos qué hacemos.

En varias oportunidades estuve tentada de salir aunque sea para divertirme un rato, pero me aterraba la idea de salir con casados porque lamentablemente el mejor material masculino estaba casado.

Pasó un año de trabajar en esa oficina entre flirteos y coqueteos, hasta que un día me di cuenta que uno de los que allí trabajaba, que era casado y que parecía bastante fiel a su mujer y fiel padre de familia me llamó poderosamente la atención, por su forma de ser, de tratarme; cada vez que estaba a su lado sentía un terrible cosquilleo en todo el cuerpo y me di cuenta que a él le pasaba lo mismo. Un día nos fuimos de juerga entre cuatro mi jefe, una amiga mía que por cierto estaba bastante enamorada de él, mi amor imposible y yo, fuimos a cenar a un restaurante alemán porque mi jefe era alemán y le gustaba mucho recordar su juventud y después terminamos en una disco, estuvimos un tiempo prudencial divirtiéndonos sanamente y luego yo dije "bueno tengo que retirarme"; a lo que mi amor imposible al que voy a llamar William contesto muy gentilmente "te llevo", el sólo pensar en subirme a su carro fue para mi como si me estuviera diciendo móntate aquí que te cojo y sentí un calor en el cuerpo que hasta el momento no puedo describir, obediente me subí al carro y partió para mi casa; al subir una cuesta que había casi al llegar a mi casa, paro en seco el carro y me dijo, "lo siento, pero las ganas que tengo de hacer esto son más grandes", de pronto sentí su boca rozar mi boca y no pude resistirme me colgué de su cuello y respondí con un beso apasionadísimo, no sé si producto del gusto que sentía por ese hombre o por la abstinencia sexual a la que estuve sometida por mucho tiempo, creo que había ambos sentimientos, pero con ese beso estuve a punto de hacer lo que ninguna mujer que se decía decente como yo hubiera hecho, por lo que un poco bruscamente le dije que no debía hacerlo, que su situación, que era casado y bla bla, lo único que él dijo fue "Tú lo querías tanto como yo", ambos estamos descontrolados y no tienes que cohibirte, siento como tiemblas en mis manos, siento como te estremeces cuando me acerco a ti en la oficina, tuve que admitirlo y romper con todos los escrúpulos que yo misma me había puesto encima. Bueno dijo tengo que dejarte me esperan, puedo invitarte a salir el domingo, el domingo, imagínense los domingos ningún hombre bien casado o feliz sale de su casa, pero supongo que cuando se trata de tener una aventura inventan cualquier cosa. En realidad no me importo, lo único que yo quería es tener un momento a solas con ese hombre que me estrujaba los sentidos más íntimos.

Llegó el domingo esperar ese día para mí fue como esperar un regalo en mi cumpleaños, me encontraba en casa de una amiga, hasta que escuché la bocina de su carro, salí corriendo como si me estuvieran liberando de un encierro, me subí a su carro como elevada por un pedestal, ni siquiera le pregunté dónde íbamos, cuando me di cuenta estábamos en la puerta de un motel, mi corazón latía tan apresuradamente que no tenía ni fuerzas para decirle porque, mi razón luchaba con mis deseos, hasta que nos vimos dentro de una habitación bonita, cómoda con un enorme jacuzzi y todas las comodidades
que te puede dar un hombre apasionado. De pronto sus manos rodearon mi no tan esbelto cuerpo, tengo que reconocer que no tengo un cuerpo como todas las heroínas de los cuentos eróticos más bien un cuerpo rellenito, pero eso sí mis meritos son tener dos hermosos, grandes y redondos pechos, acompañados de dos larguísimas y sexys piernas, ¿dónde iba? ¡¡Ah!!, me rodeaban sus manos y sus brazos, qué rica sensación, qué calor, ¡¡¡qué gusto!!!, estaba al borde del éxtasis, con manos de experto iba desabrochando mi blusa, sin dejar de acariciar mi culito que se estremecía de placer al sentir manos tan varoniles, mi blusa cayó al piso y sus ojos se agrandaron de placer al ver el espectáculo que le mostraron mis bien dotados pechos, se puso de rodillas al piso para con su lengua acariciar mi vientre y jalar con sus dientes mi falda que ya estaba casi del todo abierta, el placer hacía que mi corazón latiera cada vez con más fuerza y le pedía casi a gritos que hiciera conmigo lo que quisiera, me veía despojada de casi toda mi ropa, sólo quedaba para salvar la poca decencia que quedaba en mí, una braguita pequeña que dejaba ver mi tímida y bien guardadita rajita, pero él estaba tan ansioso de mí que sus manos no dejaban de acariciar y estrujar mis pechos, mis pezones estaban tan parados que no sentía ningún dolor cuando él los mascaba como si se tratara de un suculento bocado su lengua los recorría una y otra vez, yo ya me había encargado de sacarle toda su ropa y nos encontrábamos tendidos en la cama, que buen trabajo él hacía conmigo, sus dedos dejaron un momento mis ansiosos pechos para bajar a mi vientre y luego uno a uno se encontraban acariciando mi rajita, la cual a esas alturas se encontraba húmeda y loca por ser penetrada por ese hombre tan bien dotado, sus dedos se encontraban en mi coñito acariciando mi clítoris y masturbándolo, no podía razonar le gritaba que me penetrara, que acabara con esa agonía de amor a la que me tenía sometida, pero él no iba a dejar que ningún lugar de mi cuerpo dejará de gozar de tan enorme, poderoso e inenarrable placer, empezó a bajar poco a poco de mi vientre a mis pies, su boca se encontraba chupando uno a uno los dedos de mis pies lo hacía con tantas ganas, de pronto lamiendo mis piernas, hasta sentir su cabeza entre mis muslos, separó mis piernas y con su riquísima lengua empezó a comer mi coñito, él estaba tan sediento como yo, su respiración era caliente y me transmitía ese calor hasta el interior de mi vientre sentía como su lengua entraba y salía de mi rajita, chupando, mordiendo e invadiéndome de todo ese placer que sólo un amante sediento sabe dar, de pronto se sentó frente a mí y separando mi piernas puso su gran pene erecto, caliente y duro en mi entradita toda mojada y chorreando mis jugos como si hubiera tenido diez orgasmos con todo ese chupeteo, no pude contener sentir ese miembro todo hinchado y caliente en mí, que levantando mis caderas introduje todo ese portento dentro mío, lo sentí gritar de placer, arremetió contra mí una y otra vez no dejaba ningún lugar dentro mío sin tocar, nuestros movimientos eran como si un terremoto los estaría guiando, sus manos no dejaban de estrujar mis pechos y yo no dejaba que ningún movimiento de sus caderas se escapen del compás de las mías, de pronto sentí cómo toda su leche caliente invadía mi vientre, mi coñito se estremeció de tanto calor y empezó a sentir unos hermosos espasmos de placer, todo mi cuerpo se estremecía por el éxtasis y el orgasmo que estaba sintiendo, esto duró unos cuantos segundos como dura todo lo bueno en el mundo, luego nos dejamos caer en la suave cama y el con todo el cariño que puede sentir un amante por su pareja me abrazó y acarició la cara, indicando que todavía no había sido suficiente y estuvimos así repitiendo esa misma hazaña por casi 4 horas, porque no podía dedicarme más tiempo, ya saben estaba casado.

Esa fue la primera vez que salí con mi hombre ideal, luego de un tiempo les cuento nuestros otros encuentros íntimos que fueron muchos y más excitantes.
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