Los hechos delictivos que cada vez con mayor violencia y frecuencia se cometen en nuestro país, abrieron el debate en la sociedad, que busca soluciones a un problema que se ha visto acrecentado por los hechos de inseguridad que se viven en forma cotidiana, pusieron como nunca antes un tema tan delicado como la inseguridad en el tapete de la discusión política.
Todas las encuestas que se han realizado respecto a esta problemática, marcan que casi un tercio de los argentinos ha sido pasible de un delito o por lo menos algún miembro del grupo familiar fue víctima de un delito en los últimos 12 meses, registrándose el valor más elevado de la historia reciente de nuestro país.
En la Argentina hay un montón de factores que contribuyen a que la inseguridad continúe en aumento en vez de disminuir, y el principal de ellos es la pobreza y la miseria que siguen descendiendo a niveles alarmantes, que es el principal caldo de cultivo para que las personas salgan a delinquir. Si a una persona, le cierran las puertas en todas sus posibilidades, es más pasible que esté inclinado a cometer acciones delictivas, que aquel que tiene todas las armas para un crecimiento ordenado.
Ante el creciente avance de la inseguridad en nuestro país, y luego de los hechos delictivos que vienen siendo portada de los principales medios de la Argentina , las políticas de seguridad encarnada por el gobierno nacional y los provinciales, ha vuelto a ser puesto en tela de juicio, reclamándose cambios urgentes que brinden una solución rápida a tan dramático problema que vive la sociedad.
El Laboratorio de Investigaciones sobre Crimen, Instituciones y Políticas de la Universidad Torcuato Di Tella, efectuó un trabajo en el mide el Índice de Victimización (IVI), que es cuantificar la cantidad de hogares que sufrieron al menos un delito en los últimos 12 meses, sean estos eventos denunciados o no a una autoridad competente. La medición de mayo indica que el 29.8% de los hogares encuestados fueron víctimas de algún delito, 2.0 puntos porcentuales por debajo del registro de abril de 2009. Es decir, la tasa anual de variación del IVI fue de -6.3%. Respecto a la medición de abril de 2010, el IVI cayó 2.2 puntos porcentuales, lo que implica una baja del 6.9%.
El Índice de Victimización del Gran Buenos Aires (33.1%) y el de las ciudades de Tucumán, Rosario, Córdoba y Mendoza (30.1%) se posicionaron sobre el índice nacional con 3.3 y 0.3 puntos porcentuales respectivamente. La ciudad de Buenos Aires (26.9%) y los 34 centros urbanos restantes (27.6%) registraron un índice de victimización inferior al índice nacional, mostrando una cifra 2.9 y 2.2 puntos porcentuales menor respectivamente.
El trabajo realizado por el Laboratorio de Investigaciones sobre Crimen, Instituciones y Políticas, también remarca que en la medición del mes de mayo muestra que el IVI en centros urbanos con menos de 100 mil habitantes (19.8%) es menor a los valores registrados en ciudades medianas (27.5%) y en ciudades con más de 500 mil habitantes (30.3%).
Además de saber si un hogar sufrió un delito en los últimos 12 meses, la encuesta de victimización permite conocer cuál fue el (o los) delito sufrido por el hogar. De los hogares que sufrieron un delito, el 45.8% fue víctima de robo con violencia y el 21.1% lo fue de hurto de objetos personales. El 12.6% y el 5.2% de los hogares victimizados sufrieron robo de viviendas y de automotores, respectivamente.
El IVI asociado al robo con violencia contra las personas alcanzó en mayo de 2010 al 16.4% de los hogares entrevistados, experimentando una baja de 0.2 puntos porcentuales respecto del valor registrado en mayo de 2009. Por su parte, el hurto de objetos personales experimentó una baja anual de 1.2 puntos porcentuales. Por otro lado, robo de automotores disminuyó 0.3 puntos porcentuales respecto del valor registrado en mayo de 2009, mientras que el robo de viviendas mantuvo el mismo valor.
En relación a los registros de marzo de 2010, el IVI de robo con violencia aumentó en 0.4 puntos porcentuales, el hurto de objetos personales cayó en 4.1 puntos porcentuales, el robo en viviendas aumentó en 1.9 puntos porcentuales. Finalmente, el IVI asociado al robo de automotores bajó 0.6 puntos porcentuales.
El IVI por nivel educativo revela que los hogares en donde los encuestados reportaron educación secundaria son más propensos a sufrir algún delito (34.2%), seguidos por los hogares en donde el nivel de educación reportado por el encuestado fue universitario (32.5%) y primaria (23.7%). Cabe aclarar que la categoría “Primaria” incluye primaria incompleta y completa, lo mismo es válido para “Secundaria” y “Terciaria/Universitaria”.
Durante el mes de diciembre del año 2009, el LICIP llevó a cabo una encuesta semestral de victimización donde hogares residentes en la Ciudad de Buenos Aires, Gran Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Tucumán y Rosario elegidos de manera aleatoria respondieron preguntas relacionadas con el problema del crimen y la inseguridad. En particular, a partir de esta encuesta puede obtenerse información sobre las características más comunes de agresores del robo con violencia. El mismo constituye la tipología criminal más frecuente y se define como aquel hecho con intención de robo, con amenaza o ejercicio de violencia contra la persona (el arrebato es incluido en esta categoría). En esta definición, están incluidos todos los delitos con intención de robo en los cuales hubo contacto con el agresor. Un robo en el hogar en el que algún integrante del hogar estaba presente y fue víctima de amenazas o del ejercicio de violencia por parte de los delincuentes se incluye en esta categoría.
Es importante tener en cuenta que la encuesta semestral considera exclusivamente a personas mayores de 18 años que sean Jefe de Hogar o su Cónyuge (o pareja). Entre los encuestados que afirmaron ser personalmente víctimas de un robo con violencia, el 59.9% consideró, según su percepción, que el delito fue ejecutado por mayores de edad. En el 67.6% de los casos, el robo fue consumado por dos o más agresores y el 97.8% de los delitos fue cometido por hombres. Al menos el 51.5% de los robos con violencia involucró el uso de algún tipo de arma (el 42.0% fue con armas de fuego, el 8.7% armas blancas y el 0.8% con elementos contundentes).
Un problema complejo el de la inseguridad, que requiere de soluciones concretas y rápidas, para poder acabar de esa manera con uno de los flagelos que socavan a la sociedad argentina. La inseguridad no es un tema que pueda resolverse en el corto plazo o mediano plazo, sino que llevará varios años, pero el gobierno sí puede llevar adelante políticas que sirvan para prevenir los delitos. Si se escuchan a todas voces especializadas en el tema y no sólo la de los amigos, la inseguridad que se vive en el país se puede llegar a contrarrestar con políticas públicas que tiendan a la disminución de los delitos en las calles.
Una cuestión complicada que divide las aguas en la sociedad argentina, y el gobierno no se ha mantenido al margen de este tema, por lo cual lo que se implemente de cara al futuro, tendrá injerencia en la seguridad y la vida de millones de argentinos, que esperan vivir en paz y sin problemas su vida en nuestro país.
Fuente: CNA |