Tuberculosis
Tiene cura si no se abandona el tratamiento

En la provincia de Buenos Aires, el número de casos de tuberculosis está disminuyendo luego de un pico de más de 5.300 casos en el 2000. Con el diagnóstico temprano y las terapias actuales, la totalidad de los enfermos de tuberculosis podría curarse, pero para esto se requiere el compromiso del afectado y sus familiares. Es imprescindible realizar el tratamiento completo, ya que al interrumpirse, el bacilo se vuelve resistente a los antibióticos.

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Asociado con frecuencia a la pobreza, la tuberculosis es una enfermedad que no contempla distinciones entre clases sociales. Sin embargo, los especialistas afirman que el bacilo que Roberto Koch descubrió en 1882 ataca con más fuerza allí donde las carencias, la mala salubridad y el hacinamiento generan las  
condiciones ideales para la transmisión de esta enfermedad.
La tuberculosis se contagia, fundamentalmente, por vía aérea, a través de las secreciones que la persona infectada expulsa al estornudar, toser, hablar o reírse. Se calcula que una persona enferma que no recibe el tratamiento adecuado contagia, en promedio, a otras 15. El bacilo sobrevive varias horas suspendido en el aire, lo que le permite invadir nuevos organismos una vez que es expulsado por el portador.
La infección comienza en el momento en que las partículas son inhaladas. Se instalan en el pulmón y pueden provocar lesiones en su estructura; además, la diseminación puede darse a través de la sangre o los ganglios.
Con frecuencia, el receptor es inmune y no se enferma; de hecho, sólo entre el cinco y el diez por ciento de quienes se infectan presentan el cuadro completo de tuberculosis. En otras personas, el bacilo permanece en estado latente y con la capacidad de desarrollar la infección.
"Los síntomas de la tuberculosis son enmarcados dentro de lo que se llama un síndrome de repercusión general, porque son afines a casi todas las enfermedades infecciosas: fiebre, en algún momento cansancio, decaimiento, sudoración nocturna, tos y expectoración muco purulenta, a veces con hemoptisis (salivar con sangre)", explicó Jorge Corral, coordinador del programa de Control de la Tuberculosis, dependiente de la dirección de Medicina Preventiva del ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires. "La marca característica de esta enfermedad es una tos prolongada, de varios días; en todo paciente con tos y catarro por más de 15 días, debe estudiarse su esputo para identificar eventualmente la presencia del bacilo de la tuberculosis".
Si la enfermedad se presenta puede atacar a todo el organismo, sin embargo, en la mayoría de los casos, los pulmones son los órganos afectados. Sin el tratamiento adecuado, el bacilo destruye en forma gradual el tejido pulmonar hasta provocar la muerte por asfixia.

El tratamiento

Desde 1952 existen fármacos eficaces y potentes para combatir la tuberculosis. La OMS delineó un procedimiento: el Tratamiento Directamente Observado (TDO), dentro de una estrategia de Tratamiento Abreviado Estrictamente Supervisado (TAES), que actúa atacando a la enfermedad mediante una combinación de drogas. El correcto resultado depende de que el paciente concluya con el proceso de medicación que se desarrolla, aproximadamente, durante seis meses y que en la provincia de Buenos Aires se brinda en forma totalmente gratuita.
Para lograr la curación, el paciente cuenta con cinco medicamentos básicos: isoniacida, rifampicina, pirazinamida, estreptomicina y etambutol. Como ninguna de estas drogas posee todas las propiedades necesarias para la curación (capacidad bactericida, esterilizante y prevención de la resistencia), se administra un cóctel de tres fármacos durante los primeros dos meses de tratamiento. Luego se continúa con, por lo menos, dos drogas durante cuatro meses más. La combinación de medicamentos a utilizar, así como la frecuencia con que se debe tomar y el lapso de tiempo en que se debe hacer, dependerá de las características del caso.
A las dos semanas de iniciado el tratamiento, el paciente deja de contagiar a otras personas. El principal problema en esta etapa es que el paciente, ante la mejora de su estado de salud del paciente abandona el procedimiento terapéutico. La enfermedad sigue latente y los gérmenes se vuelven resistentes al tratamiento, empeorando la situación del contagiado. "En algunos casos, por darle auto administración al paciente, éstos la toman irregularmente, o se olvidan de hacerlo, y eso lleva a la resistencia a los antibióticos, cosa que es una circunstancia grave dentro de la acción del Programa", destacó Corral.

El trabajo de prevención

Aún hoy, en momentos en que se cuenta con tratamientos farmacológicos eficientes, la tuberculosis es la causa de casi 2.000.000 de muertes al año informó la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las deficiencias en la alimentación, en las condiciones de salubridad, el hacinamiento, ayudan a la expansión de la enfermedad. El mayor número de las defunciones se presentan en las regiones menos desarrolladas del mundo. 
Estas cifras internacionales llevaron a profundizar el trabajo de diagnóstico y control de la enfermedad por parte de las autoridades sanitarias de la Argentina, donde anualmente se notifican unos 13.000 mil casos nuevos.
En la provincia de Buenos Aires, un informe del ministerio de Salud bonaerense señala que los últimos dos años han mostrado una disminución de los casos nuevos: 5.152 durante el 2001 y 5.136 en el 2002, luego de un pico de contagios en el año 2000 (5.339 casos) que había revertido una tendencia hacia la baja que se estaba dando desde 1993.
La fácil difusión de los bacilos en el aire constituyen una de las causas de estas cifras todavía altas: "los pacientes pueden contagiar en transportes públicos, consultorios y salas de espera del hospital, lo que hace que la transmisibilidad de la enfermedad pueda ser mayor". Ante esto, la educación del paciente es importante. "Debe taparse la boca al toser; evitar las aglomeraciones; aunque insistimos que la medida más importante para cortar la cadena de transmisión es el tratamiento", resalta el coordinador provincial.
Además de las condiciones sociales, que ayudan a la transmisión del bacilo de Koch, en los últimos 20 años, Jorge Corral señaló que se ha verificado que "la asociación HIV/sida tiene influencia en el aumento de los casos de notificaciones de tuberculosis". De las 304 muertes por tuberculosis que se produjeron en la provincia de Buenos Aires durante el 2001 (49 menos que el año pasado), 112 correspondieron a pacientes que estaban infectados por el HIV. 
Atento a las cifras que señalan los resultados positivos en la implementación del Programa de Control que coordina Jorge Corral, desde el ministerio bonaerense se trabaja en la profundización en las actividades de diagnóstico, tratamiento y fundamentalmente el control que han sido los pilares de esta tendencia hacia la baja en el número de casos nuevos. 

Síntomas y contagio 
SÍNTOMAS
Tos y expectoración por más de 15 días
Perdida de peso, desgano general.
Perdida de apetito (anorexia).
Sudoración nocturna o episodios febriles (apenas unas líneas).
Dificultad para respirar.
Dolor torácico.
Afección pulmonar.

CONTAGIO
Una persona enferma que realiza el tratamiento deja de contagiar a partir de las dos semanas de iniciarlo.
El enfermo debe taparse la boca al toser o estornudar.
Debe limpiar y ventilar la habitación donde duerme.
Debe lavar correctamente los utensilios que utiliza.
No deje a los niños jugar en el suelo, ya que suele llevarse las manos a la boca y el enfermo al toser o hablar disemina gotitas de saliva infectadas con gérmenes.


La vacuna BCG 
La vacuna BCG dada a los recién nacidos constituye una medida preventiva importante para reducir en un 80 por ciento los riesgos de desarrollo de la enfermedad.
Creada por dos científicos franceses en 1921, la vacuna Bacilo de Calmette y Guerin (BCG) es un preparado en el que se utilizan los bacilos de la tuberculosis atenuados; es decir que son incapaces de producir la enfermedad, pero sí estimulan las defensas del cuerpo, dando una protección parcial contra la enfermedad. La BCG no evita la infección, pero favorece el control de la tuberculosis en un 80 por ciento, impidiendo que el bacilo de Koch se disemine por la sangre.
El calendario nacional de vacunación prevé que la BCG se aplique al recién nacido antes de que salga de la maternidad y un refuerzo a los 6 años.
Actualmente el ministerio de Salud bonaerense, a través de sus laboratorios de producción de medicamentos, elabora la vacuna BCG liofilizada, seleccionada por el programa SIREVA (Sistema Regional de Vacunas) de la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud como Patrón de Referencia Regional en los Laboratorio Nacionales de Control de Calidad de América Latina y el Caribe, convirtiéndose en la primera vacuna BGC liofilizada de producción nacional que obtiene esta calificación. Anteriormente, se utilizaban patrones internacionales provistos por el Instituto del Suero de Copenhague o bien los internos, establecidos por cada país. A partir de esta calificación los laboratorios integrantes de la Red de Control pueden adquirir unidades del lote seleccionado con la garantía de calidad que representan la OPS y la OMS.
En los primeros nueves meses de este año, la producción de BCG del Laboratorio Central de La Plata, superó el millón de dosis. Además, se produce Tuberculina, que es utilizada para realizar las pruebas diagnósticas en las personas que pueden estar afectadas por esta enfermedad.
 
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Alberto Aranda ©www.kpe1.net - www.kpe1.com.ar