CARTA ABIERTA A MI TIERRA
¿Te cuento tierra mía?
Yo era una persona con ideales, con sueños, creía, confiaba, allá por 1978, en ocasión del famoso mundial de fútbol, yo lloraba cuando muchos festejaban, coexistían dos Argentinas diferentes. Tu suelo se regó con sangre de muchos inocentes.
Ser joven era un delito y mucho mas delito era el reclamo.
Claro, muchos sobrevivimos, entre ellos yo. Y en definitiva... llegué a ser una persona común, como cualquiera, pero con muchos sueños y proyectos.
Hoy ya casi no soy así, corrompieron mis ideales, saquearon mis sueños, traicionaron mis creencias, destruyeron mi confianza y vendieron mi futuro y lo que más me duele... le cerraron los caminos a nuestros jóvenes, a tus hijos, mi bendita tierra.
Te amo tierra mía, nací en tu seno, crecí, me eduqué y capacité, amé, odié, me pasaron cosas.. Igual que a todos. En tus entrañas yacen mis seres mas queridos. ¡Mis raíces!.
Yo sé que la vida no es fácil, que hubo que pelearla siempre, que nada fue fácil para algunos y muy difícil para muchos mientras otros la vieron pasar sentados en su sillón de poder. No sé muy bien por qué te escribo esta carta, mi amada tierra, tal vez pedir a gritos paren! heyyy! estamos todos aquí en el mismo barco, somos... hermanos?! ¿Qué estamos haciendo? Llevo años, de gritarle a esas conciencias! Algunas veces a viva voz, otras veces con gritos ahogados, y otras con dolor he murmurado preguntándome: ¿Cómo serias Patria si todos te hubieran amado como yo te amo?
Me duele el hambre urgente de los niños, me estremezco de impotencia en los anocheceres de Buenos Aires, cuando tus hijos revuelven la basura para encontrar algún mendrugo de pan que llevarse al estómago. Me duelen las madres con sus pechos secos y arrugados sin poder amamantar a sus hijos. Me duelen los abuelos con sus hombros cansados y arqueadas espaldas gritando en la plaza. Me duelen las eternas madres de la plaza, aún buscando a sus hijos desaparecidos... después de tantos años...
Me dueles tú, tierra amada, si, tú que tanto cobijo diste a nuestros antepasados, crisoles de razas adentrándose en tus cálidas entrañas.
Y tantos en el curso de la historia han intentado derrumbarte, te han traicionado tantos patria mía!. Pero...
¡Sigues siendo tan grande y majestuosa!.
Siento como te retuerces de dolor... y tu dolor me enclava, me invade la nostalgia del ayer, de las utopías inconclusas y mis ilusiones deshechas. Muchos te abandonan buscando nuevos horizontes, desterrados son. No los culpo, los entiendo. Tal vez algún día comprendan que no te tendrían que haber abandonado. Porque eres la casa, la casa de todos, la Patria.
Quiero dejarte algo tierra mía, algo con aroma a trigales y a maíz, con la labor de la siembra y la cosecha, sembrando semillas de amor, de trabajo, de abnegada labor conversando con conciencias.
Quiero dejarte mis huesos para abonar tus entrañas y volver a nacer en las hierbas de tus campos.
Autor: Iris Azul
Todos los derechos reservados.
País: Argentina
Residencia: Buenos Aires
E-mail: iris2001@fibertel.com.ar
Hobby: Escribir
Ocupación: Laboro mi sitio
Edad: 52
URL: www.iris-azul.com.ar
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