Lugares encantados de Formosa
LUGARES ENCANTADOS DE FORMOSA
donde todo es auténtico
Informe especial

Increíbles postales en este Parque Nacional, un paraíso de fauna autóctona y especies vegetales.

El agua, el elemento más preciado por los pobladores rurales de Formosa, determina el paisaje exuberante del Parque Nacional Río Pilcomayo. La vida silvestre discurre aquí plena y a salvo de agentes nocivos. 
Aprovecha cada hueco de las 45 mil hectáreas, que reservan espacios generosos para cobijar las tres clases de monos que existen en el país y salvaguardar varias especies amenazadas por el riesgo de extinción (como el aguará guazú, el yaguareté y el oso hormiguero), que conviven sin tensiones con tapires —los mamíferos más grandes de América del Sur—, pumas, gatos monteses y ñandúes.

En un oportuno alarde de sensatez, desde la creación del Parque Nacional (en 1951) el hombre prefiere mantenerse en la periferia y acercarse a la reserva con un saludable espíritu conservacionista. Entonces, todo queda en manos de sus moradores originales. El aguará guazú supo hacerse respetar en el reino animal y ganó el sitial de emblema del parque. Para afirmar su autoridad, emite dos veces al día —por la mañana y al atardecer— una suerte de doble ladrido, que quiebra el silencio de esta franja húmeda de la región chaqueña.

El aviso parece dirigido a los forasteros porque la fauna ni se inmuta antes y después de esos momentos puntuales. Se puede percibir en la laguna Blanca, donde una pareja de yacarés ñatos asoma sus trompas de entre los camalotes, pega un salto y repta pesadamente sobre una pasarela de madera. Como para que quede claro que aquí cada poblador está dispuesto a brindar su propio espectáculo.

Es un atardecer cargado de ocres y verdes brillantes. Luce pletórico de matices desde lo alto de un mangrullo de troncos que despega de un bañado salpicado de juncos y plantas huajó, estiradas hasta 4 metros para coquetear con los cuerpos erguidos de palmeras caranday.

La espesura acuática —acariciada por una brisa tímida— sólo concibe algunos claros que dejan ver carpinchos y cuela los sonidos de una multitud de aves. El guardaparque Pablo Waizman, acodado sobre el borde del mirador, señala una bandada de federales de plumaje bien negro y cabeza fosforescente que apunta derecho a un palmar desperdigado sobre un pastizal. "Distinguir las especies de aves es uno de mis pasatiempos preferidos, mientras espero que suba el agua para poder empujar el camalotal hacia las costas más alejadas", susurra el cuidador.

El fondo playo de la laguna, oculto medio metro debajo de la superficie del agua marrón y mansa, anima a un grupo de ornitólogos a bañarse entre tarariras, bagres, moncholos y palometas. Por un rato, los expertos en pájaros dejan de deleitarse con la profusión de cardenales, caranchos, macáes y horneros y asisten desde un sitial inmejorable a un momento sublime: el sol acaba de dejar su lugar a la luna, que ilumina con un fulgor blanco los tres muelles, las pasarelas y el contorno de la laguna.

El golpeteo de los remos de un bote que se contonea en un estero parece sugerir el aplauso que merece este instante único. Bien al fondo de la escena, el bailoteo de una canoa y un monte cerrado recortan las siluetas de indios toba, entregados a pescar a mano con arpones que sobresalen de sus cañas. Hunden medio cuerpo en el camalotal y clavan estocadas en las raíces de las plantas. Saben que allí, en esos recovecos inundados que bautizaron "la frazada de los peces" se esconde su sustento diario.

El hombre marca su territorio en ese confín casi inaccesible. Por lo demás, toma distancia del parque virgen y se afirma a no menos de 5 km del Pilcomayo. En el pueblo-jardín Laguna Naick Neck, los campesinos despliegan su tradición de taba, doma, yerra, carreras cuadreras, asado a la estaca, chipá y mate. Alrededor, un cortinado de palmas, bananos y plantas coloreadas por flores gigantes establece el límite preciso. Atrás, el parque respira a salvo.
Cada vez que visite el Pilcomayo —el segundo parque en biodiversidad de la Argentina—, siempre sentirá la satisfacción de encontrar algo diferente, por la diversidad de ambientes. Las isletas de monte son manchones de vegetación densa y alta con senderos que pueden ser cabalgados a ritmo lento y es el lugar donde es posible fotografiar una gran variedad de avifauna. Al llegar a las zonas de sabana, el parque se llena de palmeras caranday y el paisaje del este de Formosa brinda un encanto particular. De ser posible, recomiendo recorrerlo al amanecer, cuando la bruma matinal genera imágenes inolvidables. No olviden la cámara, el teleobjetivo y abundante cantidad de rollos. Los van a necesitar.

La temperatura media en las 52 mil hectáreas del Parque Nacional Río Pilcomayo es de 23° C, aunque en verano puede trepar hasta 47° C.

A FAVOR
Contribuye al mantenimiento de la biodiversidad mundial. Protege especies en peligro de extinción, como yaguareté, aguará guazú y oso hormiguero.

EN CONTRA
El acceso de tierra desde la ruta 86 es difícil de transitar para autos, incluso sin lluvia. Clorinda, el centro de servicios más cercano, está a 50 km.
¿Cómo llegar?
Aerolíneas: 1 vuelo diario directo Aeroparque-Formosa (1 h 30'), lunes a sábados 11,10 y domingos 8,50. Ida y vuelta con impuestos y tasas en clase Turista, $ 240 a $ 552. De Formosa sale lunes a sábados 12.55 con escala en Resistencia y domingos 10,45 con parada en Corrientes (2 hs). Flechabus común: d/Retiro (15 hs), $ 70 ida. Coche cama, $ 91. 
Además, El Pulqui, El Cometa, La Nueva Estrella, Godoy, Aguila Dorada, Puerto Tirol y Caraza. 
De Formosa capital, Bus Godoy a Laguna Blanca (170 km en 3 hs; todos los días 12,30; $ 11 ida) y taxi al Parque (15 km; $ 25). 
Combi Formosa-Parque, $ 15 (03717- 431- 469). Son 1.350 km por ruta 9, Autopista Rosario-Santa Fe, ruta 11 hasta Clorinda y ruta 86.
Dónde alojarse
En Río Pilcomayo, 2 campings gratuitos. 
En Formosa, hoteles de 1 a 4 estrellas. Hotel Internacional de Turismo (4 estr.), $ 110 la doble: desayuno, spa, piscina, gimnasio, TV cable y cochera cubierta. 
En Clorinda, hotel Clorinda: habitación doble, piscina y cochera cubierta, $ 22. Con aire acondicionado, $ 38.
Excursiones
Río Pilcomayo y Reserva Guaycolec, $ 80 c/u, base doble: bus desde Formosa, almuerzo y trekking guiado (03717- 15683934 / fiznardo@hotmail.com). Entrada al Parque, gratis.
Dónde informarse
En Bs As, Casa de Formosa: H. Yrigoyen 1429, 1º p., 4383-0721/4381/7048. 
En Formosa: (03717) 425-192/ 420- 442 / feralloi20@hotmail.com / www.asiesformosa.com.ar. Río Pilcomayo, (03718) 470-045 / pilcomayo@clorinda-fsa.com.ar / www.parquesnacionales.gov.ar
Parque Nacional Formosa (ampliar imagen)
APARICION. 
AMANECE EN EL PARQUE NACIONAL CREADO EN 1951 Y ASOMAN LAS SILUETAS DE LAS PALMERAS CARANDAY, ERGUIDAS SOBRE UN ESCENARIO DE SABANAS Y ESTEROS.
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Hacer clic para ampliar imagen Mapa de Formosa

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