Palermo

Lago de Palermo - Puente en el Rosedal

BREVE DESCRIPCIÓN DEL BARRIO  

El Barrio de Palermo es uno de los más amplios dentro de la ciudad de Buenos Aires, ya que es el formado por la mayor cantidad de cuadras. El clásico dicho "ir a Palermo" significa sin ninguna duda ir a sus bosques con sus floridos jardines, sus lagos, significa trasladarse al pulmón verde más grande de Buenos Aires y quizás de muchas ciudades importantes del mundo, comparable con el High Park de Londres o el famoso Bois de Boulogne de París.

Así pues tenemos " varios Palermos ". Se divide en zonas a veces con poco en común. En grandes rasgos podemos decir que linda con La Recoleta, el Río de La Plata, el barrio de Belgrano y la calle Córdoba. Hablando un poco de cada uno de "esos Palermos", podemos decir lo siguiente:

Palermo Chico 

También llamado Barrio Parque, es exquisitamente residencial y exclusivo. Ubicado en la Avenida Figueroa Alcorta, entre Tagle y San Martín de Tours. Son un conjunto de petits- hotels lujosos y sobre las Avenidas se llerguen edificios de apartamentos llamados duplex o tripex según consten de dos o tres pisos por familia, con piscinas y todo tipo de comodidades.

Aquí se encuentra el Museo de Arte Decorativo, que fue el bellísimo Palacio Errázuriz uno de los mejores exponentes de la arquitectura borbónica del País. Se encuentra en la Avenida Libertador y Pereyra Lucena.

Museo de Motivos Argentinos José Hernández: Av. Del Libertador 2373, poseedor de las colecciones más completas de nuestra cultura folklórica. En él apreciamos joyas de platería rioplatense, alfarería, instrumentos de música, pinturas, armas, etc. Están guardadas en él todas las traducciones del Martín Fierro en las diferentes lenguas.

También es el lugar elegido por algunas embajadas como las de Estados Unidos, Chile, España, Uruguay.

ACA (Automóvil Club Argentino): está en Av. Del Libertador y Austria. Brinda todos los servicios para el automóvil y en uno de sus pisos funciona el Museo del Automóvil, muy interesante para los aficionados a ese vehículo.

Canal 9 de televisión en el Pasaje Gelly y Salguero. Iglesia de San Martín de Tours (patrono de la Ciudad de Buenos Aires), de estilo neorromántico.

Palermo Viejo

Es la parte más antigua del área palermitana que se extiende atrás de Plaza Italia, en dirección al sudeste. 

Todo lo contrario a Palermo chico, esta porción del barrio de Palermo fue el reducto de malevos y compadritos, de poetas de la envergadura de Evaristo Carriego, Borges, fue refugio del tango en aquellos tiempos ya pasados en que el tango era pecado. Actualmente es el barrio "de moda" que elige la gente medianamente joven para vivir. 

Es el llamado Villa Freud, ya que en él tienen sus consultorios numerosos psicoanalistas. Tiene un aire bohemio muy particular que lo hace interesante. Rodeado de librerías y de restaurants muy concurridos durante el día y especialmente en la noche... que duerme bastante tarde.

La Basílica del Espíritu Santo, o "La Guadalupe" .Es obra del arquitecto Juan Beckeert.y está construida con mármoles negros traídos de la antigua Opera de Viena, baldosas alemanas, vitrales franceses, y con el resto de mármoles y maderas argentinas.

El resto de Palermo

Hablaremos de él a través de sus plazas . Monumentos , edificios, etc. 
JARDÍN BOTÁNICO: Avenidas Santa Fe y Las Heras. Son más de 7 hectáreas de verde en plena ciudad con unas 7000 especies botánicas perfectamente mantenidas y cuidadas. Funciona en él una escuela de jardinería, un museo y una biblioteca especializados en la materia, 2 teatros al aire libre y un simpático invernadero de estilo art - nuveau. Fue diseñado por Carlos Tays con la particularidad de que diseñó la topografía de las regiones de procedencia de las plantas.

Jardín Botánico
SENSUAL. LA PRIMAVERA MIRA SU IMAGEN EN EL AGUA DE LA FUENTE, EN EL CAMINO DE INGRESO DEL JARDIN BOTANICO.

*Historias y secretos del Jardín Botánico, el más antiguo en el corazón porteño
Tiene unas 1.800 especies de árboles y plantas. Jugó un rol clave al principio de la producción de yerba.

Frente a Plaza Italia la puerta abierta invita, pero no son muchos los porteños que se animan a pasar. En el apuro olvidan que apenas una vuelta por el Jardín Botánico Carlos Thays basta para detener un poco el tiempo, llenarse de aire, descubrir los secretos que esconde este espacio delimitado por Las Heras, Santa Fe y República Arabe Siria.

Es cuestión de cruzar las rejas y avanzar por el camino de ladrillo que transporta a bosques y selvas, aromas, colores. Inaugurado el 7 de septiembre de 1898, alberga a unos 4.000 ejemplares (correspondientes a 1.800 especies de plantas y árboles) y casi 80 obras de arte.

A pocos pasos de la entrada, un claro en la vegetación genera el marco perfecto para descubrir La Primavera. Cuando el sol acompaña se suma el reflejo de esta dama de mármol que se mira con gesto sensual en el agua de la fuente que la envuelve; el cabello a un lado, el paso detenido. Un poco más atrás, el edificio central, diseñado por el ingeniero polaco Jordan Wysocki.

“Era un terreno privado y el Estado Nacional lo fue comprando por lotes allá por 1850 a 1860”, introduce la ingeniera agrónoma Graciela Barreiro, directora del lugar. El paisajista francés Carlos Thays se enamoró de ese sitio y sus árboles y logró convencer a las autoridades de la importancia de crear un espacio natural.

Dedicó seis años a completar la plantación y, en líneas generales, su diseño se mantiene. “Muchos senderos son originales”, explica Gabriela Benito, curadora del Botánico. Las plantas están organizadas por región y hay sectores que se utilizan para estudiar la evolución de esas especies, un invernáculo y jardines romanos y franceses, recién reciclados. Así se conjugan sus funciones básicas. “Conservar la biodiversidad; hacer divulgación e investigación académica”, enumeran las especialistas.

Es un mediodía cualquiera y los turistas van y vienen. Quizás busquen los ombúes enormes, la Tala (“probablemente anterior a Thays”, desliza Benito) o se sorprenden con grupos escultóricos como Saturnalia, que representa una bacanal, esa fiesta romana donde todo estaba permitido. Desapareció durante la última dictadura hasta 1987, cuando la rescataron de una caballeriza.

El cantero de la yerba mate también llama la atención. “El primero en sembrar tan al Sur fue el propio Thays. Sus ensayos fueron un punto de partida para la producción industrial”, sigue la directora, que el año pasado se animó a revivir esa experiencia. O la higuera sanjuanina, “descendiente” del famoso árbol de Sarmiento.

Entre araucarias y alcornoques, dos oficinistas apuran el almuerzo, varios jubilados matan el tiempo y no falta la parejita que se siente invisible detrás de tanto follaje. Una chica se recuesta en un banco para hablar por teléfono y, cerca, un morochito de 20 lee a Bukowski.

En el Botánico trabajan unas 75 personas. Están terminando de completar un sistema de riego (hasta hace poco se manejaban sólo con las lluvias), construyen un edificio para los jardineros y una nueva sala de conferencias, biblioteca y espacio para los planos, porque allí se guarda todo el registro de espacios verdes de la Ciudad. Durante el año hay visitas guiadas para alumnos de todos los niveles, actividades recreativas y artísticas y también, clases de huerta.
*Info agregada el 09/01/11

JARDÍN ZOOLÓGICO: Avenidas Sarmiento y Las Heras. Fundado por el presidente Sarmiento Además de las distintas especies animales, traídas de todo el mundo, este zoológico ofrece un espectáculo diferente si vemos las "residencias" de los animales, como el pabellón gótico de los osos, el palacio francés con sus techos de pizarra que alberga a los leones. Los elefantes tienen un enorme edificio de casi 1000 metros cuadrados que es la reproducción de un templo de Bombay.

Es tan exótico, como didáctico, como artístico rodeado de grupos escultóricos y fuentes. También tiene su Teatro del Zoológico famoso por sus títeres y marionetas.

SOCIEDAD RURAL ARGENTINA: Avenidas Sarmiento y Santa Fe. Es un gran predio donde se lleva a cabo anualmente la más grande muestra de ganadería del país. Coincide en los meses de julio o agosto y concurre gente de todo el país y del exterior. Es una de las más grandes e importantes del mundo. Son increíbles sus shows folklóricos, especialmente los realizados con los caballos. Durante el resto del año hay otras exposiciones todas de gran repercusión. 

MONUMENTO DE LOS ESPAÑOLES: Su verdadero nombre es la Carta Magna y Las Cuatro Regiones Argentinas, pero es reconocida como El Monumento de los Españoles, pues fue obsequiada por la colectividad hispánica. Queda en la s Avenidas Sarmiento y Libertador. Es de bronce y mármol, culmina en la figura de la República. Es obra del escultor Agustín Querol y Subirats.

AEROPARQUE METROPOLITANO: De allí parten los aviones en sus vuelos internos y hacia el Uruguay. Allí se encuentra el Museo Nacional de Aeronáutica (Av Rafael Obligado 4550)

COSTANERA NORTE: Sobre el Río de la Plata se encuentran los famosos CARRITOS de la costanera. Lo forman una franja de restaurantes (antiguamente eran carros tirados por caballos, de ahí su nombre), donde se comen las mejores carnes argentinas. 

HIPÓDROMO ARGENTINO: Av. Del Libertador 4105. Ocupa 60 hectáreas del barrio. Son famosas su construcción, sus carreras, en el mundo entero. Posee un Museo de Hipología.
Palermo cool-to
En este barrio, así como el diseño de autor pretende distanciarse de las marcas, también las librerías quieren diferenciarse de las cadenas de shopping: los vendedores saben, el material se selecciona y hay un aire de pertenecer.
(Fotos: Diego Sandstede)
En ese laberinto gastronómico y boutiqueril que es Palermo, donde alternan la alta gama de precios astronómicos con los artesanos de feria que sobreviven los findes gracias al turismo local y foráneo, conviven cuatro casas recicladas en librerías que ofrecen a nómadas y vecinos la mercancía más noble, el libro, artículo caro pero tan de primera necesidad como la cerveza y el bifacho.

Negocios menos bulliciosos que las veredas y donde, si no se puede comprar, al menos sí se puede leer gratis. Si hay plata, los vendedores son o libreros con años en el mètier o universitarios informados sobre el producto.

Ubicadas en antaño casas derruidas, estas librerías, excepto una, añaden un plus sibarítico con bares y/o restaurantes que valen también para actividades culturales. Con música suave de fondo -tres de ellas, también editoras-, tienen una clientela fiel, nativa o de aledaños, y se enorgullecen de difundir autores, rescatar joyitas y arriesgar con géneros menos comerciales como la poesía o el ensayo. Buceando en la superficie palermitana se observa que un nivel de vida es un hábito que brinda una escala y un método para responder a los cánones del consumismo de la sociedad capitalista. Con el advenimiento de la propiedad privada nació la clase ociosa, cuyo beneficio del derroche se le hizo costumbre.

En este Palermo, refundado por el comercio, conviven los viejos usos de barrio de clase media con el derroche ostensible de gadgets que responden al imperativo demostrativo del estatus económico. Como el conocimiento no es ajeno a las leyes del mercado, pues, lo que la gente llama comúnmente "ser culto" también sirve para impresionar, si una marca, una textura, o un sofá son usados como emblemas de clase o insignias de superioridad, los saberes y las ficciones condensados en su formato libro no escapan al destino de marca elitista.

Libreros y editores. Eterna Cadencia, en una "casa tomada por escritores" (Honduras 5882), es la más extramuros del circuito hollywoodense. Antiguo combo de imprenta y carpintería destruido, Pablo Braun, después de un largo combate existencial en búsqueda de su futuro, decidió transformarla en la librería que siempre había soñado: "Pensé en llamarla Desasosiego, pero mis amigos me dijeron que con ese nombre no iba a entrar nadie -cuenta a C -. No, no era por el libro de poesía de Pessoa, si no porque yo andaba muy desorientado respecto a qué hacer con mi vida."

Desde su inauguración en enero de 2006, marcha cada vez mejor. En el patio y en la terraza funciona un restaurante-bar concesionado que sirve para los eventos literarios de los martes, en los que Abelardo Castillo, José Pablo Feinmann, Pablo De Santis y Guillermo Martínez, entre otros, han presentado sus libros o mantienen tertulias con el público. Jóvenes poetas, como Gabriela Franco, Juan Desiderio, Pedro Mairal o Sol Prieto son invitados a leer sus poemas ante un público que los escucha merendando o bebiéndose lentamente una cerveza. Lástima que no se pueda fumar.

"Nuestro objetivo -explica Lucio Ramírez, gerente comercial- fue conciliar la estética de las librerías antiguas en un espacio similar a una biblioteca con un fondo editorial de calidad y la atención de libreros-lectores". El equipo está formado por 12 empleados, entre los cuales está Miguel Fochesatto, gerente de ventas y librero con veinticinco años de experiencia en librerías prestigiosas como Fausto: "Tenemos clientes que conocemos por su nombre, por sus gustos, que vuelven porque aprecian el lugar, quieren charlar de libros, conocer a sus autores preferidos y sentarse a hojear lo que van a llevar."

Los lectores pueden comunicarse a través de su blog, con mil visitas diarias, donde se publica la lista semanal de los libros más vendidos, reseñas de contenidos, fotos que Ramírez saca a los escritores y donde "El libro" en la pizarra anuncia un título promocionado por propia elección. En 2008 Eterna Cadencia se aventuró en la edición independiente de narrativa, ensayo y crónica, con tiradas de 1.500 ejemplares. Títulos como "Introducción a la lectura de Jacques Lacan", de Oscar Masotta; "Recorre los campos azules", de Claire Keegan o "La lenta furia", del mexicano Fabio Morabito han sido, aseguran, bien recibidos por el público. Un plan que contempla la salida de alrededor de veinte títulos por año.

La editorial se enorgullece de estar fuera de la red de supermercados y de editar amigos de la casa. Confiesa vender best-sellers sólo porque entre su clientela hay gente del canal América y de las productoras del barrio. Juan Terranova, Tomás Abraham y Martín Kohan son visitantes asiduos, pero "compran poco", bromea Pablo Braun.
23/05/2009

 
SU HISTORIA

En Palermo vivió Juan Manuel de Rozas quién en 1936, compró lotes que alcanzaron las 540 manzanas en la que construyó su residencia de campo, hoy desaparecida. 

El origen de la palabra Palermo se debe a un tal Juan Domínguez Palermo quien compró gran cantidad de tierra en esa zona que en sus comienzos eran bajas y poco cotizables. Como eran aptas para la agricultura empezaron a tener valor comercial y así empezaron a comprarla hombres de negocios
 
CAMBIOS URBANOS: MODERNOS RESTORANES Y LOCALES DE DISEÑO CONVIVEN CON LA ZONA ROJA MAS FAMOSA DE BUENOS AIRES

Palermo, el barrio que crece y sigue sumando nuevas caras 

Es el sector de la Capital que más se desarrolló en la última década. El uso popular y las modas inmobiliarias lo fueron dividiendo. Hoy cuenta con diez zonas, cada una con nombre y estilo propios.

Un chico con bíceps de gimnasio y un bronceado que no parece de la costa atlántica charla con una señora que pasea su caniche en la esquina del Museo Renault. Mario, un vendedor ambulante, acomoda su mesa repleta de enchufes y cueritos para la canilla a dos cuadras del puente Pacífico. Tres amigas compran anillitos de vidrio en la plaza Cortázar y un grupo de oficinistas se apura para llegar a un happy hour de daikiris en un bar que queda justo atrás de un corralón 
 
de materiales de la avenida Juan B. Justo. Todo pasa en Palermo, una zona que cambia de nombre y de apariencias en cada esquina.

Lugar hay de sobra. Se trata del barrio más grande de la Capital (17,4 km2) y uno de los más antiguos. Además, es la zona que más creció en la última década. Según un censo de la Ciudad, desde 1994, sólo en Palermo Viejo abrieron casi 800 locales.

Pero Palermo es mucho más que las tiendas de diseño alrededor de la plaza Cortázar y los restoranes de Dorrego. Sus límites oficiales son el Río, Zabala, Cabildo, Crámer, Córdoba, Coronel Díaz, Tagle y Salguero. En el medio entran desde la mansiones del Barrio Parque hasta los negocios apiñados de Pacífico.

"El crecimiento de los últimos años fue impresionante. Creo que nadie hasta ahora se planteó hasta dónde puede llegar", aseguró Daniel Mazzi, el director del CGP 14 Este, uno de los dos que tienen jurisdicción sobre sus cuadras. Para el urbanista Alfredo Garay, es un muestrario de tendencias urbanas:
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Perfiles 

Si Buenos Aires tiene un perfil modelado por cien perfiles, bien podría decirse que Palermo tiene un perfil modelado por diez perfiles. Tal vez esa diversidad sea la clave de su atractivo. Lejos de desfigurarlo, los contrastes lo vuelven mucho más fascinante. Caben en su inmensa geografía el auge de Hollywood o Soho, pero también los grises de Pacífico o de la zona roja. Son partes de un todo homogéneamente heterogéneo. Palermo es la resultante de una dinámica incontenible: a su decena de caras siempre podrá agregarle alguna nueva.
"Como en ninguna otra zona, conviven distintas maneras de vivir la ciudad separadas por pocas cuadras". 

Lo cierto es que desde que nació como parte de la estancia de Juan Manuel de Rosas, el uso popular y algunas modas inmobiliarias le fueron agregando divisiones. Aunque el catastro municipal nunca las oficializó, la gente las reivindica como propias. ¿Cuántas caras tiene Palermo? Con la ayuda de vecinos, arquitectos y funcionarios, Clarín contó diez. Aquí, un recorrido para no perderse.

La ruta, curiosamente, comienza en la zona más tradicional de Buenos Aires: Palermo Chico, también llamado Barrio Parque. Históricamente, el hogar de la aristocracia porteña y el lugar con el promedio más alto de embajadas por metro cuadrado. Una curiosidad: los terrenos en los que se alzan las mansiones de Mirtha Legrand, Susana Giménez y Maradona alguna vez fueron parte de un complejo de casas baratas construido por el Banco Hipotecario.

Cruzando la calle Kennedy, los chalés estilo tudor suben unos pisos y son reemplazados por torres, no por más altas menos aristocráticas. Detrás de la Embajada de Estados Unidos comienza Palermo Nuevo. Según los pronósticos inmobiliarios, una de las zonas que más va crecer en los próximos años. Hay unos cinco proyectos de edificios que no se venderán a menos de 1.300 dólares el metro cuadrado. Desde sus balcones, la vista muestra otra de las caras: Palermo Vivo, la suma de espacios verdes más grande de Buenos Aires. Pero es a nivel del piso que Palermo Nuevo se gana el diploma de top: sanatorios modelo y bistrós donde un capuchino con una porción de pudding inglés sale $ 6.

A menos de cinco cuadras, un cartel escrito a mano anuncia una merienda más barata: café con leche y tres medialunas por sólo $ 2,50. En Pacífico se terminan las aspiraciones de ciudad de rascacielos y empieza la zona roja más famosa (Godoy Cruz). "Siempre fuimos la parte relegada —admite Gerardo Gari, presidente de la asociación de comerciantes de la avenida Santa Fe—. Sin embargo en 2003 tuvimos una ocupación récord de locales".

La avenida Juan B. Justo divide las dos caras fashion. De un lado, el diseño, y del otro, la moda gourmet. Para un desinformado, Palermo Viejo. Para los entendidos, Soho y Hollywood. También son las zonas que más crecieron. En diez años, se multiplicaron por cuatro los locales de ropa y los restoranes. Pero no es el único circuito gastronómico. También están los más de 40 bistrós de Las Cañitas (junto con La Imprenta, el último mojón de Palermo antes de Belgrano). Y, en menor escala, los bares del bulevar Güemes, que alguien bautizó Palermo Sensible o Villa Freud, por la gran cantidad de consultorios de psicoanalistas.

"Pensar que antes a la gente le daba vergüenza decir que vivía en Las Cañitas —cuenta Salvador Marchese, desde hace 40 años verdulero en Arévalo al 2800—. Ahora hay tantos restoranes que hasta mi nieto me convenció y pusimos una parrillita al lado del negocio". Cosas de Palermo, que siempre tiene lugar para otro.
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